y Ariel Velázquez/
*Su titular, Juan Carlos de la Fuente, se mantiene impune a pesar de pesquisas en EU, por malversar fondos/ Reporte Especial/
Debido a la corrupción, mala administración y terrorismo laboral, la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE), “Dr. Vitorio de la Fuente Narváez”, del IMSS, mejor conocido como “Magdalena de las Salinas”, se esta cayendo a pedazos.
Efectivamente los hospitales de Traumatología, Ortopedia y de Medicina Física y Rehabilitación, se encuentran al límite de su operación, donde por si fuera poco, debido a la gran cantidad de casos de emergencia, hay pacientes que duran horas en camillas o sillas de ruedas antes de ser atendidos, aunado a los graves conflictos internos entre sus directivos principalmente por intereses personales derivados de las licitaciones millonarias en prótesis y otros equipos.
Por si fuera poco su actual titular, Juan Carlos de la Fuente Zuno, quien por cierto es familiar del honorable doctor Vitorio de la Fuente, en nada se parece a su antecesor, pues ha aplicado en los escasos cinco meses que lleva en el cargo, una persecución enfermiza contra todo el personal, principalmente médicos y enfermeras, a quienes trata despóticamente y con prepotencia argumentando que “esta muy bien parado con el director Antonio González Anaya,” y por eso ni siquiera les permite un breve descanso después de jornadas extenuantes de ocho horas, donde incluso tienen que realizar cuando menos tres intervenciones quirúrgicas, ante la complicidad de los delegados sindicales, quienes solo buscan su beneficio. “Nos persigue hasta en el baño y estacionamiento”, acotaron.
Además, violando las leyes federales de Comunicaciones, ya mandó quitar todos los aparatos telefónicos públicos, lo que es en detrimento de familiares, enfermos y personal, ya que no tienen cómo comunicarse con el exterior, salvo vía celular, lo cual también se les impide.
Pero no solo eso, ya que también hace falta equipo médico, como campos quirúrgicos, instrumental, ropa para los enfermeros y médicos y enfermeras para los quirófanos, amen de que ya se coludió con ciertos proveedores para solo utilizar prótesis de determinada marca y función, aunque nada tengan que ver con el padecimiento requerido.
Efectivamente a través de la empresa intermediaria “Nueva Era”, encabezada por “El Gallo”, es como surten algunos de los requerimientos, porque como se sabe, desde que fue removido del hospital de Traumatología de Lomas Verdes, por estar relacionado en malversación de fondos y trafico de influencias con empresas distribuidoras de medicamentos y prótesis en Estados Unidos, se siente más poderoso, pues la Contraloría del IMSS, ni siquiera lo ha llamado a declarar.
De mal en peor
El la FIFA, por actos de corrupción y sobornos documentados por el FBI tuvo que renunciar su presidente Joseph Blatter, así como media docena de altos ejecutivos quienes tienen graves acusaciones que los llevarán a la cárcel, sin embargo en el caso de funcionarios mexicanos sucede todo lo contrario, hasta los ascienden.
Resulta que el concuño de Carlos Salinas de Gortari y director del IMSS, José Antonio González Anaya, en lugar de despedir y presentar ante la PGR, para su consignación a los doctores Juan Carlos de la Fuente Zuno y Rafael Rodríguez Cabrera, los ascendió, a uno como director general del Hospital de Magdalena de las Salinas y al otro, recientemente, como coordinador de Planeación de Infraestructura Médica y director de Salud en el Trabajo o Medicina del Trabajo.
Ambos fueron señalados como partícipes en el escandaloso fraude en la compra de aparatos ortopédicos (de 2003 a 2010), bajo las órdenes de Santiago Echeverría, quien entonces fungía como subdirector médico del IMSS.
Por dicho fraude la empresa Orthofix, con sede al norte de Texas, fue multada por la Security Exchange Comission del gobierno estadounidense con 5.2 millones de dólares.
Pero resulta que años después de estos escándalos, estos malos servidores públicos, tanto los contribuyentes, los trabajadores y los patrones los siguen manteniendo en las nóminas.
Vayamos por partes
Desde hace meses, dos funcionarios sospechosos de estar relacionados en una red de “moches” denunciada en una Corte de los Estados Unidos han sido promovidos por la actual dirección del IMSS.
Actualmente Rodríguez Cabrera cono se precisó es director de Salud en el Trabajo, mientras que De la Fuente recién fue nombrado director del Hospital Magdalena de las Salinas, que recibe el mayor presupuesto de las unidades médicas de alta especialización.
Pero antes, Rodríguez Cabrera se desempeñó como director general del Hospital “Magdalena de las Salinas” durante el 2003 y 2009, tiempo en que una empresa de Estados Unidos pagó sobornos a funcionarios de este hospital para conseguir contratos para el suministro de productos ortopédicos.
Es el mismo caso de De la Fuente, quien ocupó la dirección general del Hospital Lomas Verdes en el tiempo en que la compañía Orthofix International realizó pagos en efectivo, regalos, paquetes de viajes y hasta rentó un automóvil para ganar licitaciones de productos de ortopedia.
“Chocolates”, por no decir sobornos
En el 2012, la Securities and Exchange Commission (SEC) presentó una denuncia contra Orthofix International por violaciones a las leyes federales de valores. La denuncia contra la empresa se radicó en la Corte de Distrito de los Estados Unidos de Texas en la división Sherman por violaciones a la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero por parte de la empresa Orthofix International N.V.
La empresa, según la demanda de la SEC, pagó “moches” a directivos del IMSS para conseguir contratos para el suministro de dispositivos médicos ortopédicos en este hospital.
La denuncia sostiene que entre el 2003 y 2010, la empresa subsidiaria en México de Orthofix, Promeca, S.A. de C.V., pagó casi 317 mil dólares a funcionarios del IMSS para conseguir los contratos para el suministro de productos de ortopedia.
Los empleados de la empresa y los funcionarios del IMSS llamaban a estos pagos “chocolates”. Los sobornos fueron registrados en los libros de la compañía como gastos de capacitación, promociones y adelantos a ejecutivos de Promeca.
Los “moches” incluían dinero en efectivo (entre el 5 y el 10 por ciento del monto total del contrato) además de regalos, paquetes de viajes y hasta la renta de un automóvil a un funcionario del IMSS. La empresa Orthofix admitió ante la Corte de los Estados Unidos haber sobornado a los funcionarios del IMSS y fue multada por 7.4 millones de dólares.
Los sobornos a los directivos del IMSS representaron para la empresa ganar contratos en ese periodo por 8.7 millones de dólares. Más de la mitad, 4.9 millones de dólares, se aclara en la demanda, resultaron ser ganancias ilícitas por parte de la empresa norteamericana.
En la denuncia cabe aclarar, no se menciona los nombres de Rafael Rodríguez Cabrera y Juan Carlos de la Fuente, entonces directores de los hospitales que beneficiaron a la empresa mexicana subsidiaria de Orthofix.
Pero en la denuncia sí se especifica que los funcionarios que recibieron los sobornos eran directivos de estos hospitales responsables de la compra de dispositivos médicos.
Los sobornos se realizaron durante el tiempo en que Rodríguez Cabrera y De la Fuente se desempeñaron como directores de los hospitales de alta especialidad, quienes eran responsables de esas adquisiciones.
IMSS, contradicciones
El IMSS hasta el momento no ha aclarado los nombres de los funcionarios involucrados en este caso. Lo que sí hizo el año pasado fue presentar una demanda en la misma Corte de Texas en contra de la empresa Orthofix International, N.V.
En la denuncia, radicada bajo el número 4:14-cv-00638-ALM, el IMSS reclama una reparación por los daños que provocó la compañía al haber sobornado a sus funcionarios.
El IMSS alega que el pago de sobornos que realizó la empresa norteamericana a sus funcionarios ocasionó que los montos de contratos se elevaran.
“La empresa Orthofix corrompió y sobornó a funcionarios del IMSS con fondos extraídos de la inaudita ganancia que Orthofix estaba extrayendo de los contratos con el IMSS obtenidos a través de sobornos”, aclara la denuncia de la cual el periódico Reporte Índigo tiene una copia.
“El precio del contrato, por lo tanto, se infló al menos en la cuantía de los sobornos. Como mínimo ese monto representó un daño económico para el IMSS”.
Según el IMSS, lo que hizo la empresa Orthofix es equiparable a una actividad de delincuencia organizada incluyendo fraude postal, electrónico, violaciones a la Ley de Viajes y lavado de dinero.
“Las prácticas corruptas de Orthofix violentaron los procesos de contratación del IMSS y la capacidad del proveedor de atención médica para evaluar imparcialmente proveedores de dispositivos médicos. Debido a que los contratos de Orthofix eran, en esencia, no competitivos como resultados de los sobornos, el IMSS pagó un precio inflado artificialmente por los bienes y servicios prestados”.
Hasta la fecha, la denuncia del IMSS contra la empresa norteamericana no se ha resuelto, ni tampoco las sanciones contra dichos galenos, quienes siguen impunes.
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