Niños de Inmigrantes, Victimas de los Abusos

Por Martín Aguilar

Como se sabe México es un país de origen, tránsito y destino de migrantes. De acuerdo con el Instituto Nacional de Migración (INM), cada año, alrededor de 40 mil niños y niñas que migran son repatriados desde Estados Unidos a México, de éstos, 18,000 viajan solos. Al mismo tiempo, en el 2007, 5,771 niños centroamericanos fueron repatriados desde México a sus países de origen.

De acuerdo al Sistema de Información Estadística sobre las Migraciones en Mesoamérica y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), reportan que la población latinoamericana representa alrededor del 52% de la población extranjera en Estados Unidos, de los cuáles más de 30 millones de personas son de origen mexicano (57%) y centroamericano (13%).

En 2017, en la frontera sur, más de 5,700 niños, niñas y adolescentes centroamericanos fueron repatriados a sus países de origen (Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua) desde México.

En su intento por cruzar la frontera, los niños migrantes son muy vulnerables a la explotación, a la trata y a ser víctimas de la delincuencia, por lo que la protección de sus derechos es una prioridad para el mandato de UNICEF en México.

Para UNICEF es fundamental asegurar que estos niños y niñas reciban un trato digno por parte de las autoridades, les sean respetados sus derechos y les sea garantizada la reunificación familiar.

Aunque algunos niños, niñas y adolescentes deciden viajar solos para cruzar la frontera de los Estados Unidos, en primer lugar por el deseo de reunirse con sus familiares, en segundo término por el deseo de mejorar su nivel de vida a través del desempeño de un trabajo y, por último, por el deseo de escapar de la violencia familiar o de la explotación sexual.

Desde la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos en el 2017, los controles migratorios en la frontera de los Estados Unidos se han recrudecido, el desvío de flujos migratorios a zonas más inseguras para evadir dichos controles y la contratación más frecuente de traficantes de personas, pone en peligro la vida de los migrantes indocumentados, especialmente la de los niños y las niñas.

Los niños y niñas que deciden cruzar la frontera sin compañía pueden sufrir graves violaciones a su integridad física y a sus derechos humanos. Los niños migrantes pueden: sufrir accidentes (asfixia, deshidratación, heridas); ser enganchados a redes del crimen organizado; ser sometidos a explotación sexual o laboral; sufrir maltrato institucional en el momento de la repatriación o perder la vida en el momento del tránsito y cruce, entre muchas otras cosas.

Estos niños se encuentran en un estado permanente de violación de derechos ya que, además de los riesgos que enfrentan, interrumpen sus estudios regulares, lo cual frena sus posibilidades de desarrollo y, por supuesto, no disfrutan de derechos básicos como el derecho a la alimentación, a la salud, a vivir en familia, entre otros.

Y es que la mayoría de los incidentes en la frontera norte de México que se denuncian al Departamento de Justicia incluyen denuncias contra miembros del personal que fueron acusados de tener relaciones con menores, contacto sexual no deseado y mostrar videos pornográficos a los niños y adolescentes.

Durante los últimos cuatro años fueron reportados miles de casos de abuso sexual cometido a niños migrantes bajo custodia del gobierno de Estados Unidos, muestran documentos de la Oficina de Reasentamientos de Refugiados (ORR) del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), ya que los datos revelan que la ORR recibió más de 4,500 denuncias de abuso sexual y acoso sexuala niños migrantes entre 2015 y 2018.



Categorías:Nacional

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