Por Pedro F. Tello
- En los sexenios de Calderón y Peña salieron las fuerzas armadas a las calles.
- «México tiene cifras de muertes violentas propias de un país en guerra: 252 mil 538 desde 2006»: ONU .
- Sólo la oposición y las organizaciones civiles temen un mando militar en la GN, los criminales NO.
EL 11 de abril del año en curso, fue designado como comandante de la Guardia Nacional Luis Rodríguez Bucio, general de Brigada, según el informe del secretario de Seguridad Ciudadana, Alfonso Durazo; este nombramiento fue polémico porque días antes había informado el presidente de México que la Guardia Nacional iba a ser integrada por ex miembros del Ejército Mexicano y se habló de la conveniencia de tener un mando civil y no militar al frente de ella, por los posibles abusos en materia de derechos humanos.
No obstante lo anterior, fue defendido por el Ejecutivo Nacional la decisión porque se hablaba de que era necesario tener a militares en la Guardia Nacional porque sólo ellos podían hacer frente al crimen organizado.
Sin embargo, si analizamos el desempeño del ejercito frente al crimen organizado. Las cifras presentan otra realidad:
En el Sexenio de Vicente Fox del PAN (2000-2006) según información oficial del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) hubo un total de 70 mil 502 homicidios dolosos en México, antes de la presencia del ejército en las calles.
El siguiente sexenio, Felipe Calderón Hinojosa del PAN (2006-2012) envió al ejército a combatir en la “guerra contra el narcotráfico”, presentando un total de 121 mil 683 homicidios dolosos según el INEGI.
Por su parte Enrique Peña Nieto del PRI (2012–2018), continuó con el ejército haciendo labores contra las bandas delictivas y la cifra roja de homicidios dolosos aumentó a 150 mil 992 personas, duplicando el número de muertos con respecto al sexenio de Vicente Fox según el INEGI.
Por su parte, en lo que van de los primeros cien días del gobierno de Andrés Manuel López Obrador de MORENA, de enero a marzo de 2019 fueron asesinadas 8 mil 493 personas en México, representando ello un incremento del 9% con respecto al mismo periodo del 2018, cifra record, de acuerdo con las información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
De acuerdo con la información anterior, podemos concluir que:
El incremento de la inseguridad en México no es una cuestión de cuál partido político está en el poder; ya que del 2006 a la fecha han estado gobernando tres partidos políticos distintos PAN (partido de derecha), PRI (partido de centro), y MORENA (partido de izquierda) y no han podido controlar el incremento de la criminalidad en México, por ello el simple voto por un partido distinto no representa la solución de los problemas de violencia.
Además, el poder político ya tampoco impone respeto al crimen organizado, ya que si revisamos las cifras de las últimas elecciones nacionales del 2018, de acuerdo con el informe elaborado por la consultora Etellekt, 152 candidatos de distintos partidos políticos y 371 funcionarios fueron asesinados durante las pasadas elecciones, en los que las víctimas fueron 55% del PRI y 30% del PRD.
Por otra parte, pese a que el ejército cuenta con órganos de inteligencia, estrategas profesionales y una estructura más sólida y confiable que las policías a nivel nacional, han aumentado de manera significativa el número de muertes en el país, ya que no todo es vigilar y capturar a los criminales, sino que se requiere de un sistema judicial eficaz que no deje sueltos a los criminales que tanto cuesta capturar.
De acuerdo con el Índice Global de Impunidad México 2018 (IGI-MEX 2018), México es el cuarto país más impune a nivel mundial, con una calificación de 69.21 puntos, destacando en ese índice el Estado de México y Tamaulipas; con lo cual urge revisar el sistema judicial para combatir la impunidad y no dejar todo en manos de la Guardia Nacional.
Ahora bien, de los casos donde ha procedido el encarcelamiento de los criminales capturados, también se presentan serias deficiencias en su captura, ya que el Sistema Penitenciario Federal ha presentado deficiencias serias que han permitido que las bandas del crimen organizado sigan operando desde su interior, llegando esa deficiencias al extremo de permitir las fugas de uno de los grandes capos mexicanos Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo Guzmán” que se escapó en dos ocasiones, el 19 de enero de 2001 del Penal de Puente Grande en Jalisco y el 11 de julio de 2015 del Penal del Altiplano en el Estado de México.
Todo lo anterior, ha generado que Michelle Bachelet, Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, en su pasada visita a México declaró que: «México tiene cifras de muertes violentas propias de un país en guerra: 252 mil 538 desde 2006», por lo que señaló que la creación de la Guardia Nacional puede ser la solución del problema de inseguridad.
Asimismo el desde el año 2000 a la fecha, se tiene un recuento de 144 periodistas asesinados en México, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México (CNDH), considerando a Afganistán y Siria como los países con más muertes de reporteros, aclarando que esos son países en guerra.
Conforme a esto, pareciera que en México existe una guerra interna y por lo tanto se requiere a un ejército para combatir esa guerra, o cuando menos a una Guardia Nacional integrada por ex miembros del ejército, sin embargo, ello no puede garantizar el éxito, si no se vigila al sistema judicial y al sistema penitenciario, ya que en la cadena de aplicación de la ley, sólo la primera parte corresponde a las labores de inteligencia, estrategia y captura de los criminales, labor destinada a la Guardia Nacional, mientras que las otras partes del proceso que son: el enjuiciamiento y el resguardo de los criminales siguen presentando muy serias deficiencias que habría que corregir, si se pretende frenar el crimen y la violencia que en los últimos 13 años, ha representado 272 mil muertos, lo que representa el 34 % de los muertos que hubo en la Revolución Mexicana.
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