RECUENTO DE LAS CONTINGENCIAS AMBIENTALES EN LA CIUDAD DE MÉXICO.

Por Victoria Carrasco

Las contingencias ambientales en la Ciudad de México, comenzaron a registrarse a finales de la década de los 80; siendo la primera registrada el miércoles 3 de febrero de 1988, en la zona sur-oeste de la ciudad, siendo registrado el ozono como contaminante, e iniciándose la fase I con 233 valores IMECA, llegando a un máximo de 266 IMECA y desactivándose esta contingencia el viernes 5 de febrero con 142 valores IMECA. Hay que recordar que el Índice Metropolitano de la Calidad del Aire mejor conocido como IMECA, es un valor de referencia para que la población de grandes ciudades como la Ciudad de México y su área metropolitana se informe sobre los niveles de contaminación del aire que prevalecen en su zona de transporte, de residencia o de trabajo. Asimismo, es una herramienta analítica desarrollada para informar sobre los niveles de contaminación de manera fácil y oportuna a la ciudadanía, de tal forma que funcione como un indicador de las medidas precautorias que deben tomar el gobierno y los ciudadanos, ante una contingencia atmosférica, y que de acuerdo a lo que emite el Instituto Nacional de Ecología, Semarnap y el Centro Nacional de Investigación y Capacitación Ambiental; este cálculo del IMECA conlleva transformar e integrar los datos de concentraciones de un grupo de contaminantes, conocidos como contaminantes criterio, en valores independientes de las unidades de los contaminantes, considerados en valores adimensionales; cuando el IMECA llega al valor de 100 puntos o lo sobrepasa se detonan 3 fases, como lo indica la siguiente tabla:

A la fecha, se han registrado 71 contingencias en esta zona del país; como así lo muestra la página de Activación del Programa para Contingencias Ambientales Atmosféricas (PCAA) en la zona metropolitana del Valle de México (ZMVM); y estas contingencias se manifiestan debido a la actividad cotidiana de la ciudad, la cual genera una gran cantidad de sustancias que modifican la composición natural del aire.

El uso de combustibles fósiles para transporte (gasolina y diesel), la generación de energía, tanto a nivel industrial como doméstico, producen miles de toneladas de contaminantes que día a día son arrojados a la atmósfera; siendo los vehículos, el principal foco de emisión, le siguen la industria, los hogares y las emisiones de fuentes naturales (biogénicas).

Toda esta contaminación conlleva al aumento de enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Algunos contaminantes como las partículas suspendidas se asocian con el aumento a las visitas a salas de urgencia y con la muerte.

Por estas razones, una forma de preservar la salud de la sociedad es mediante el monitoreo del estado de la calidad del aire; en la zona del Valle de México, se encuentra el Sistema de Monitoreo Atmosférico (SIMAT) que es el responsable de la medición permanente de los principales contaminantes del aire: dióxido de azufre, monóxido de carbono, dióxido de nitrógeno, ozono, partículas menores a 10 micrómetros (PM10) y partículas menores a 2.5 micrómetros (PM2.5); también, en algunos de ellos se realizan mediciones continuas de las principales variables meteorológicas de superficie, incluyendo la radiación solar y la ultravioleta; y en otros se utilizan equipos manuales para la recolección de muestras de partículas suspendidas y de depósito atmosférico. El SIMAT cuenta con 48 sitios de monitoreo en el área metropolitana, comprendiendo la Ciudad de México y la zona conurbada del Estado de México1.

Analizando la información anterior, cabe preguntarse ¿qué ha hecho o propuesto el gobierno de la Ciudad de México o el gobierno federal para detener o mejorar la calidad del aire? Y para responder esta pregunta, habría que hacer un reconocimiento de las acciones que el gobierno mexicano, llevó a cabo a lo largo de las décadas, para investigar sobre las repercusiones que tiene en la población un ambiente contaminado. Por ello, primeramente, habría que hacer un recuento histórico de cómo surge el Sistema de Monitoreo Atmosférico de la Ciudad de México. Encontraremos su antecedente, a finales de los 50, cuando se llevaron a cabo monitoreos de rutina sobre visibilidad, acidez, partículas suspendidas totales y partículas sedimentables; encontrándose un deterioro en la calidad atmosférica, al comprobarse que la visibilidad disminuyó al inicio de la década de los 40, donde fluctuaba entre 4 y 10 km de visibilidad y contrastándola al inicio de la década de los 50, donde fluctuaba entre 2 y 4 km de visibilidad. Esta situación motivó la preocupación de autoridades y científicos por conocer los riesgos sanitarios asociados con la exposición a la contaminación del aire. Para 1966 se iniciaron formalmente las investigaciones sobre contaminación atmosférica, y se instaló la primera red de monitoreo con solo 4 estaciones con equipos manuales y donde se midió el dióxido de azufre, las partículas suspendidas totales, las partículas sedimentables y acidez. En el periodo de 1967 a 1973, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), realizó un programa de monitoreo regional con lo que se dio la integración de 88 estaciones en 26 ciudades de 14 países; esta red se conoció como “Red Panamericana de Muestreo Normalizado de la Contaminación del Aire” y se midieron los parámetros de dióxido de azufre, partículas suspendidas totales, partículas sedimentables y acidez; con esta iniciativa, en la Ciudad de México, se instalaron 10 estaciones de monitoreo más, sumando así, 14 estaciones que midieron los mismos parámetros.

Ya en 1973 el gobierno mexicano, con ayuda del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), iniciaron un programa conjunto de protección ambiental. Con este programa se adquirieron 28 equipos automáticos de monitoreo de los cuales, 22 se instalaron en la Ciudad de México. Conociéndose con el nombre de “Red Computarizada Automática de Monitoreo Atmosférico en el Valle de México” o “Red Phillips” (por la marca de los equipos); y con ello, se dio el reforzamiento de las 14 estaciones existentes; midiéndose las partículas suspendidas totales, el dióxido de azufre, el dióxido de nitrógeno y el ozono. Lamentablemente, la carencia presupuestaria, la falta de un programa de aseguramiento y control de calidad, y aunándose un suministro inadecuado de refacciones y consumibles, ocasionó que esta red dejara de funcionar en 1978 y se desechara en 1980.

Pero en 1986 inició la operación de la Red Automática de Monitoreo Atmosférico (RAMA) que contó con 25 estaciones y equipos automáticos que medían: monóxido de carbono, dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y ozono, y equipos manuales para medir partículas suspendidas totales y su contenido de plomo; Además, en 10 de estas estaciones se instalaron equipos para medir parámetros meteorológicos como temperatura, humedad relativa, dirección y velocidad del viento. Resulta necesario mencionar, que entre los proyectos que fortalecieron al monitoreo atmosférico se destacó el “Programa de Precipitaciones Ácidas”, que comenzó en 1987 con cuatro estaciones a fin de caracterizar algunos parámetros en el agua de lluvia como pH, sulfatos, nitratos, cloruro, sodio, magnesio y potasio. La Red Automática de Monitoreo Atmosférico (RAMA) fue creciendo gradualmente, y para 1988 aumentó a 19 el número de estaciones manuales y se comenzó a medirse partículas menores a 10 micrómetros y su contenido de plomo. Y para el año de 1991 crecería a 32 estaciones con equipos automáticos y se analizarían nuevos parámetros como las partículas menores a 10 micrómetros, los hidrocarburos totales y el ácido sulfhídrico. Entre 1996 y 1997 se llevaron a cabo pruebas de monitoreos de los equipos de radiación solar y en 1998 inicio de manera formal el monitoreo de este parámetro en 10 estaciones de la REDMET. Además, de 1997 a 1999, se instaló un programa para medir la lluvia ácida, y llegando a 16 el número de estaciones. El SIMAT se afianzó en 2001 creándose el proyecto “Diseño, instalación y operación de la Red de Monitoreo de Partículas menores a 2.5 micrómetros”, que se financió con recursos del Fideicomiso Ambiental Metropolitano y contó con la colaboración del Centro Nacional de Investigación y Capacitación Ambiental (CENICA), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Unidad Xochimilco y el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ). Y finalmente en 2007 fueron incorporadas al SIMAT tres estaciones más, dos de las cuales se ubican al oriente de la ciudad. 2

Parece fácil hablar de toda la implementación de esta tecnología pero requirió de un esfuerzo de planeamiento y búsqueda de recursos para su realización, y cabe nuevamente preguntarse: ¿qué más se puede hacer? Y la respuesta la encontramos en la metodología: actualmente hay un sistema más o menos sofisticado de medición de las diferentes formas de contaminación ambiental; también, existen leyes y procedimientos que intentan más o menos frenar las emisiones a la atmósfera, como el programa “hoy no circula”…

Pero, lo que se necesita, es dar el siguiente paso: tener la infraestructura tecnológica para “absorber” la polución del aire y eliminarla.

Para ello en ciudades, sobre todo de Europa y en China se están desarrollando “árboles artificiales” que captan la contaminación y limpian el ambiente; ejemplo de ello es CityTree, un muro móvil que trabaja a base de celdas solares que mediante el uso de musgo y suculentas (plantas de hoja ancha que tienen gran capacidad para captar contaminantes), puede absorber la misma cantidad de dióxido de nitrógeno que 275 árboles naturales, y cada uno de ellos es capaz de absorber 240 toneladas métricas de CO2 al año. Aproximadamente hay 20 CityTrees instalados con éxito en algunas de las principales ciudades del mundo – incluyendo Bruselas, Glasgow, Hong Kong, Módena, Oslo y París y tiene un costo, también aproximado de $25.000 dólares cada uno, pero son una gran inversión según su creador Zhengliang Wu, fundador de Green City Solutions.

Otra opción que ya se encuentra en el mundo, es la idea del artista Dann Roosegaarde quién inventó “Smog Free Project” para limpiar el aire de Pekín, y que consta de una torre de siete metros que succiona la polución y limpia el aire a nivel molecular; además de transformar las partículas de carbón del smog en diamantes. Este invento es puede limpiar 30.000 metros cúbicos de aire por hora y funciona con energía eólica sostenible y usa menos de 1.400 wattios. Y en menos de 30 minutos de presión es capaz de convertir el carbono recogido de la polución del aire en diamantes, con lo que este invento es completamente sustentable ya que con la venta de diamantes se paga automáticamente y se tiene más posibilidad de comprar más unidades. Cabe señalar que el 32% del smog de Pekín proviene de la quema de carbón, y como se sabe, los diamantes no son otra cosa que carbono por lo que este invento funciona con polución a base de carbono.

En México, está el caso de egresados del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) quienes crearon un sistemas que funciona con micro algas que capturan y filtran el dióxido de carbono, mediante el proceso de fotosíntesis para purifican el aire que harían 368 árboles juntos, además de contar con sensores que monitorean la calidad del aire y que funcionan con paneles solares; los residuos se pueden utilizar más tarde como biocombustible o composta.

Pero a pesar de que nos asombre esta tecnología que ya está utilizándose en varias partes del mundo, si observamos la realidad de México y de Latinoamérica, podremos darnos cuenta que esta tecnología, tal vez esté muy alejada de nuestras posibilidades con esta austeridad republicana (o pobreza franciscana) de la cuarta transformación. Pero hay opciones en nuestras manos, que tal vez no sean tan sofisticadas y son de largo plazo, pero que son una muy buena opción para comenzar a hacer algo para combatir la contaminación ambiental en nuestra ciudad y consiste en nada más y nada menos que sembrar árboles que absorban gran cantidad de polución y que de acuerdo a un estudio elaborado por la Universidad de Sevilla en 2007, las especies de árboles que más CO2 pueden eliminar son los pinos, en concreto dos especies muy comunes en España, el pino carrasco (Pinus halepensis) y el pino piñonero (Pinus pinea). Un pino carrasco maduro puede absorber cerca de 50 toneladas de CO2 en un año, lo que equivale a que un solo pino tiene la capacidad de transformar en oxígeno el equivalente a la emisión de casi 30 automóviles, de tamaño medio y que recorran aproximadamente 10.000 kilómetros cada año.

También tenemos que de acuerdo al investigador David Nowak quien trabaja con el Servicio Forestal de Estados Unidos en Siracusa, en el estado de Nueva York y que afirma que lo ideal es que el árbol que se seleccione para una ciudad, tenga muchas hojas y sea de gran tamaño -«Quieres que haya un gran intercambio de gases no sólo para extraer la contaminación sino para reducir la temperatura» afirma Nowak, -“Las coníferas tienden a ser mejores en remover partículas porque tienen hojas todo el año y están recubiertas de cera, por lo que las partículas tienden a adherirse”. También el experto menciona al olmo, el roble y el plátano de sombra; pero hace el énfasis en que los árboles deben seleccionarse con cuidado, si queremos que los árboles extraigan la mayor cantidad de contaminantes, hay que recordar que el tamaño de ellos es un elemento indispensable para combatir eficazmente la contaminación ambiental.

1-Tomado de:

http://dgeiawf.semarnat.gob.mx:8080/ibi_apps/WFServlet?IBIF_ex=D3_R_AIRE01_04&IBIC_user=dgeia_mce&IBIC_pass=dgeia_mce

2-Tomado de:

https://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_de_Monitoreo_Atmosf%C3%A9rico_de_la_Ciudad_de_M%C3%A9xico

INFOGRAFÍA:

http://dgeiawf.semarnat.gob.mx:8080/ibi_apps/WFServlet?IBIF_ex=D3_R_AIRE01_04&IBIC_user=dgeia_mce&IBIC_pass=dgeia_mce

https://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_de_Monitoreo_Atmosf%C3%A9rico_de_la_Ciudad_de_M%C3%A9xico

https://ecoinventos.com/citytree/

https://www.europapress.es/sociedad/medio-ambiente-00647/noticia-city-tree-bosque-portatil-absorbe-contaminacion-aire-ciudad-20170901105507.html

https://www.lavanguardia.com/natural/20160728/403504991914/contaminacion-diamantes.html

https://www.razon.com.mx/tecnologia/mexicanos-crean-torres-que-oxigenan-tanto-como-368-arboles/

https://ecoosfera.com/2013/01/que-medidas-ha-tomado-la-ciudad-de-mexico-para-mejorar-la-calidad-del-aire/

http://www.aire.cdmx.gob.mx/default.php?opc=%27YqBhnmU=%27

https://www.bbc.com/mundo/noticias-39195220

https://www.concienciaeco.com/2016/02/05/los-arboles-mas-eficientes-la-absorcion-co2/



Categorías:Nacional

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