POR MARTIN AGUILAR
Los gobiernos, Federal y de la Ciudad de México, pondrán fin al nepotismo y al Huachicol en el Poder Judicial.
Tanto, el presidente Andrés Manuel López Obrador, como la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, ya tienen información sobre familias completas que influyen en la toma de decisiones, en la contratación de personal, hostigamiento laboral, “venta de seguridad” y tráfico de plazas.
Esta semana detonará el primer caso que vincula a la Consejera del Tribunal Superior de la Ciudad de México, Aurora Gómez Aguilar.
La juzgadora tiene en el organigrama a su familia completa, empezando por su hermano Ignacio Gómez Aguilar, que se desempeña como juez y, a su vez a la esposa de éste, Sonia Islas Ramírez, actual secretaria técnica de la propia Consejera en su ponencia en el Consejo.
Ambos, allanaron el camino a su hija Itzel Gómez Islas, a quien colocaron en el Instituto de Estudios Judiciales, del Tribunal Superior de Justicia.
Ya en confianza, todos ellos posibilitaron el arribo de José Luis Gómez Aguilar, también hermano de la Consejera y que se desempeña como Juez.
Un tercer hermano Gustavo Gómez Aguilar, se matriculó como Jefe de Unidad del propio Tribunal y éste abrió la puerta para la contratación de su esposa Guadalupe Bermúdez, adscrita como Subdirectora en el área de atención para adolescentes.
Por si fuera poco y, con la protección familiar, ingresó Valeria Guadalupe Gómez, sobrina de la Consejera Aurora Gómez, colocándola en una Unidad de Gestión Judicial.
Para ampliar aún más el árbol genealógico dentro del Poder Judicial, Valeria Guadalupe gestionó el alta de su esposo Carlos Alfonso López, quien se desempeña como Actuario-notificador de una Unidad de Gestión Judicial.
Todos ellos son intocables y se mueven con privilegios y de manera altanera y prepotente, siguiendo el ejemplo de la propia Consejera Aurora Gómez Aguilar, quien es famosa por su forma insultante, prepotente y altanera con la que trata al personal del Tribunal, humillándolos inmisericorde, según las personas entrevistadas.
Comentan que sin respeto alguno, en el piso 16 del edificio de Avenida Juárez, la magistrada jaloneo del cuello de la camisa a un director de una Unidad de Gestión Judicial para llevarlo a su ponencia sin importar que está mal físicamente; pero es más famosa por poner precio y cobrar al personal la supervisión del trabajo y la revisión de los expedientes, con lo que ven mermados sus ingresos, lo que representa un gran negocio para la Consejera.
También cuenta con una tabla de tarifas para permisos, ausencia por horas y hasta por el incumplimiento de guardias. La Consejera hace descuentos al salario, vales y aguinaldos hasta en un 50 por ciento.
Los trabajadores de diversas áreas que encabeza la Consejera Gómez Aguilar indicaron que si se les proporcionaran garantías de seguridad y contra cualquier represalia, están dispuestos a declarar y contribuir con el saneamiento del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, con tal de conseguir el respeto que se merecen como trabajadores del Tribunal, señalando que se han llegado a los excesos tales que, con el dinero que se les quita, la Consejera hace regalos (quesos finos), los fines de año, conducta por la que ha ganado varios sobrenombres, quedando bien con el dinero que es de los trabajadores.
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