Alberto Moreno
Valle de Edoméx-.Zonas aledañas al centro cívico de Xalostoc, se comienzan a llenar de jubilo por la fiesta patronal que parece anunciarse. Antojitos, calaveritas de chocolate, pan de muerto, de nata y de nuez; así como la típica barbacoa, entre otras curiosidades, llenan de luz y alegría las calles de Ecatepec.
Sin embargo, lo que llama la atención es el arribo constante de mujeres, vestidas con los trajes típicos, blusas bordadas, trenzas, rebosos. Una peregrinación de mujeres, orgullosas de sus costumbres y tradiciones que comienzan a congregarse a las afueras del Centro Cívico. Lo irónico del asunto, es que en verdad, muchas de las mujeres con vestimenta típica, tiene en su linaje, la ascendencia de los indígenas y campesinos.
Se comenta entre las asistentes, que la maestra Delfina Gómez Álvarez asistirá al evento. Aunque, en esta ocasión, la reunión será diferente; ya que, no será una asistencia de mujeres y hombres como suele realizarse.
Más bien, es una reunión en donde las mujeres, mostrarán el poder femenino. Una congregación de cientos de mujeres de diversos municipios del Estado de México, que acudirán al llamado de la maestra Delfina, para demostrar con sororidad que ellas también son grandes factores de cambio.
El centro cívico es limpiado y organizado desde sus adentros, por las comisiones orgullosas de mujeres, que, apoyándose de sus camaradas masculinos, buscan la perfección en este evento.
Pasa el tiempo y pronto se acerca la hora en la que, efectivamente como se comentaba entre voces, arribe la maestra Delfina a dicho lugar.
Pronto, el centro cívico se va llenando de mujeres. Un evento en dónde no figurará la parte masculina.
Al contrario, los pocos camaradas que acompañan los contingentes de mujeres se mantienen en silencio y en apoyo a lo que sus compañeras vayan necesitando. Pasa una mujer, luego dos, luego tres… Cada una lanzando un mensaje de sororidad y unidad.
En cada discurso, se escuchan los contingentes de diferentes municipios, hasta llegar con orgullo al nuestro: “Atizapán de Zaragoza”.
Sin dejar que la ponente termine de mencionar el nombre de nuestro municipio, el espíritu guerrero de nuestras compañeras entona con fuerza y firmeza el nombre de nuestro municipio.
“¡Ecatepec, escucha!… ¡La mujer de Atizapán en lucha!, ¡Mayra, escucha! ¡Las Adelitas están en lucha!, gritos de júbilo y valentía que se acompañan con banderas guinda en las que se puede leer la leyenda: “Atizapán de Zaragoza, construyendo desde abajo”. Así mismo, el sonido constante de matracas atraviesa cada rincón del centro cívico. Sin olvidar la aparición de cartulinas pintadas con plumón negro: “Atizapán de Zaragoza, presente”.
Es momento de las Adelitas en el Estado de México.
Pronto llega Delfina, con su contundente sonrisa y emoción al ver a cientos de mujeres coreando su nombre. Ella sabe precisamente, que hoy y después de ese momento, las mujeres que ahí se encuentran, serán sus nuevas Adelitas que la acompañarán a las diversas tareas que el pueblo le encomiende.
Cada palabra que la maestra Delfina pronuncia es motivo de orgullo y valentía. Ya que, las mujeres sienten el gusto de tener frente a sí, a una mujer valiente que, pese a ser discriminada por su origen humilde, ella ha sabido seguir adelante.
¡Delfina, escucha! ¡Atizapán, está en lucha! Lo mismo para los otros contingentes, que corean el nombre de sus municipios y desde luego, el de la maestra Delfina.
Una mujer que observa con detalle a cada asistente y ve la gallardía de un tigre dispuesto a luchar. Es el tiempo de que las grandes adelitas que a lo largo de la historia han marcado la pauta para alcanzar las diversas transformaciones de nuestro país, renazcan y sigan al frente de la batalla.
Las grandes Adelitas que, eligiendo la sororidad y el respeto, unirán sus fúsiles discursivos para confrontar las adversidades por venir.
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