Del Pasado al Futuro/Prevenir que los menores infractores se conviertan en grandes criminales

Martín Aguilar

La presencia de los menores en el contingente de la criminalidad, una presencia anunciada como creciente y violento, se anunció desde hace muchos años. Hubo primero una extensa investigación sobre la participación de los niños y los adolescentes en las filas de los delincuentes.

Durante la trasmisión del programa, Del Pasado al Futuro, conducido por Rosalía Buaun y Tony Mancuso, acompañados por el director editorial, Lino Calderón de Cúspide y Liberal Metropolitano, también condujo la Dra. Ruth Villanueva

Villanueva dijo que en los próximos días realizarán un taller llamado sobre la Mujer Independiente y otro para prevenir que los menores infractores se conviertan en grandes capos o criminales y que no sean reclutados por el crimen organizado para que no sean sentenciados por delitos graves y a favor los Derechos Humanos

Dijo que los adolescentes en las filas de los delincuentes, sea a título de autores, se trataba de niños "adelantados", sea a título se colaboradores, instrumentos más o menos dóciles del designio criminal adulto.

Después se examinó el tema con otros ojos: mirada de criminólogos que creyeron posible construir una ley de la evolución criminal a partir de la precocidad delictiva. Cada vez sería más frecuente la concurrencia de los menores de edad en el mundo de la "mala vida", que se decía: tan relevante y numerosa como lo era la concurrencia de los jóvenes en otros procesos de la vida social. Si se anticipaba la hora del trabajo, también se anticiparía la hora del delito, aseveró.

Villanueva afirmó, que en la transformación del delito en la sociedad moderna no sólo transforma el delito, sino también al delincuente, sustituyendo el adulto con el joven y al varón con la hembra. La sociedad moderna tiende, por consiguiente, a aumentar la delincuencia de los jóvenes y de las mujeres".

Por supuesto, el tratadista se refería al mundo del futuro desde la perspectiva de 1900. Y explicaba que "la delincuencia de los menores aumenta, porque en el febril movimiento, cada vez más acelerado, de nuestras sociedades, el individuo se hace hombre con mayor prontitud que en sociedades y siglos pasados. A los quince años, el muchacho es hoy un hombre"

En consecuencia, ya no tendríamos a la vista los lazarillos de la picaresca, sino delincuentes de otro carácter, que poblarían las prisiones después de hacer su tránsito por los tribunales. Los criminalistas, en su turno, se dieron también a la tarea de captar los rasgos de los nuevos infractores y plantear la descripción de este ejército del crimen al lado de la legión tradicional de los adultos, aseguró.

Obviamente, todo esto debía ser contemplado por la legislación. De antiguo se concedió trato privilegiado a los menores de cierta edad: la ausencia de malicia alentaba la benevolencia penal, al paso que la presencia de aquélla suplía, con respecto a la responsabilidad y el castigo, la falta de edad suficiente para comparecer en los estrados de la justicia a título de criminal, comentó.

Villanueva agregó que quedó planteada, pues, la exigencia de apreciación sobre el discernimiento. A partir de éste se resolvería acerca de la reacción penal. Por supuesto, no siempre se confió en la decisión judicial sobre el discernimiento.

Que los jóvenes criminales obren sin discernimiento, podrá ser; pero no creemos que suceda con la frecuencia que lo declaran los tribunales. Para nosotros, un joven que cometió un gran crimen con todas las circunstancias que serían agravantes en un hombre, es un gran criminal. Hay que esperar mucho del crecimento completo y del cambio que producir, pero en tanto que se verifica, no hacerse la ilusión de que el delincuente imberbe obra sin discernimiento o incurre en una responsabilidad mínima siempre que así lo decreten los tribunales.

No obstante, las apreciaciones legales y judiciales sobre el discernimiento, necesariamente casuístico, con la mayor frecuencia se recogió la previsión de edades que significaban la frontera entre la inclusión o la exclusión de la ley penal.

Fue signo del progreso elevar esa edad hasta el punto en el que hoy se encuentra mayoritariamente; lo es del retroceso la reducción de la edad, que tanto tienta a nuestros legisladores, en tanto significa extensión de la ley penal, con el consecuente retorno de millares de infractores al ámbito punitivo ordinario, en el sentido de que los niños habían salido del Derecho penal, se ve contradicha o al menos relativizada en los años que corren. Por otra parte, es preciso establecer con claridad en qué consiste ese egreso del orden jurídico penal, para evitar conclusiones apresuradas o inconvenientes.



Categorías:Nacional

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