El Artículo 49 de la Constitución Política establece que el Supremo Poder de la Federación se divide para su ejercicio en Legislativo, Ejecutivo y Judicial.
Dicho precepto establece en su segundo párrafo: “No podrán reunirse dos o más de estos Poderes en una sola persona o corporación, ni depositarse el Legislativo en un solo individuo (…)”.
Sin embargo, desde el Poder Ejecutivo se ha buscado por todos los medios avasallar, desprestigiar, descalificar y disminuir al Poder Judicial.
En esa descomunal intentona juega como cómplice indiscutible el Poder Legislativo, dominado y controlado desde Palacio Nacional.
Los legisladores de Morena y aliados han avanzado en dictámenes de la reforma judicial que pretenden heredar a la siguiente legislatura.
El Presidente Andrés Manuel López Obrador actúa más como vikingo vengador que como jefe de Estado.
Busca que los juzgadores sean electos a través de las urnas y mediante tómbola, echando por tierra requisitos, experiencias y trayectorias.
Pero mal harían en no levantar la voz jueces, magistrados, ministros y demás personal del Poder Judicial, para frenar ese abuso e invasión a las potestades de los impartidores de justicia.
Trabajadores y juzgadores organizados han anunciado un paro de labores, en el que estarían participando más de 55 mil empleados.
La Asociación Nacional de Magistrados de Circuito y Jueces de Distrito, con más de mil 600 agremiados aprobaron desde el pasado mes la suspensión de labores.
La jueza Juana Fuentes Velázquez, quien encabeza la Asociación ha sostenido que los diálogos para la reforma al Poder Judicial resultaron una simulación.
Por su parte la directora del Colegio de Secretarios y Actuarios de la Judicatura Federal, Rosa Elena Alonzo anunció que se ultiman los detalles para un paro indefinido.
En contra sentido, las críticas de ese derecho a manifestarse han salido de simpatizantes de la 4T.
De entrada, coartan un derecho, que el hoy Presidente explotó a sus anchas durante el paro y bloqueo de Paseo de Reforma por más de 50 días.
Se explayan cual corifeos incapaces de discernir la importancia de preservar y fortalecer la división de poderes.
La presidenta electa, Claudia Sheinbaum lanzó un atisbo de respetar la independencia de los poderes de la Unión.
Se trata de una señal que de concretarse le pondría freno a la desesperada iniciativa presidencial de López Obrador.
Eso es lo que sucede, a días de que concluya el mandato de un personaje que se obsesionó más de 20 años en conseguir el poder y dilapidar a manos llenas.
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