Coordenadas Políticas/Martín Aguilar/Nadie sabe lo que tiene

Ahora que la senadora Cynthia López Castro se prestó a que Morena pasara sin problema la iniciativa que impide combatir legalmente cualquier reforma constitucional, se supo que desde que arrancó la legislatura ya planeaba su salida del PRI.

Tras los desastrosos resultados electorales para la oposición, y preocupada por su futuro político, López Castro comenzó a sondear la posibilidad de brincar hacia el oficialismo, que buscaba asegurar la mayoría calificada en el Senado.

Operadores de Claudia Sheinbaum se reunieron con ella para proponerle que los apoyara en el tema de la reforma judicial, y que a cambio estaría sentada al día siguiente con la inquilina de Palacio Nacional.

Ofreció pensarlo y dicen que la clave sería la reforma judicial; si votaba a favor, estaría aceptando la propuesta y al mismo tiempo garantizando su futuro político. Pero la fracción del PRI votó en bloque contra la iniciativa, y ahí perdió el chance.

Fue por ello que los operadores del gobierno tuvieron que buscar al panista Miguel Ángel Yunes para garantizar el voto que les hacía falta. No fue difícil convencer al senador veracruzano del PAN, pues las carpetas judiciales contra él y su familia eran voluminosas.

A diferencia de Cynthia, a Yunes no le ofrecieron ningún futuro político ni en Morena ni en el gobierno federal, sólo le garantizaron que si se alineaba nadie de su clan pisaría la cárcel, lo cual era más que suficiente.

Por eso sorprende que si López Castro desairó la invitación inicial de la Presidenta, al final haya aceptado la propuesta de Adán Augusto López para abandonar la sesión y no ejercer su voto en contra del blindaje jurídico a las reformas constitucionales.

Y es que el alcance de Adán Augusto no va más allá del Senado, donde seguramente le dará una lanita y algunas plazas extras para su gente, pero no va a pasar de ahí; eso se acaba dentro de seis años.

Ahora Cynthia ya no está en el PRI; no pertenece tampoco a Morena y no va a ser requerida por ningún gobierno de la 4T, porque en Palacio ya le pusieron tache. Nadie puede despreciar a la Presidenta, y menos cuando todos dicen que jamás olvida un agravio.

Parece que la expriista la regó, pues de haber traicionado a su partido desde la primera vez que se lo propusieron, habría tenido un panorama favorecedor para seguir haciendo carrera en la política; al final, de todos modos, cometió traición, pero eligió mal.

Todo mundo sabía que desde el día uno ella se quería ir del PRI, pero dejó lo más por lo menos.



Categorías:Nacional

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