Martín Aguilar
Juan Luis González Alcántara Carrancá, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) reflexionó durante la apertura del Primer Periodo de Sesiones de La Corte para 2025 sobre el estado actual del orden constitucional en el país, cuyo legado de más de un siglo resultó tan fácil de destruir, “que resulta sorprendente que no hubiera ocurrido antes”.
“Como las lágrimas holandesas, destruir el legado de más de un siglo es tan fácil, que resulta sorprendente que no hubiera ocurrido antes. Ante la incapacidad de abordarla de frente, de jugarla con las reglas establecidas, tan sólo resulta necesario ejercer un poco de presión en la parte más frágil para dinamitar toda la estructura, y en este punto no hay marcha atrás”, declaró el ministro González Alcántara.
El ministro de la SCJN comparó el estado actual de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos con el fenómeno físico que presentan las llamadas gotas del príncipe Rupert o lágrimas holandesas, que se generan al verter vidrio fundido en agua fría, lo que genera gotas de vidrio con una gran resistencia en la parte más gruesa pero que estallan en miles de pedazos al presionarlas en su parte más delgada.
“La semejanza con nuestro orden constitucional me resulta fascinante. Forjada al calor de la lucha armada más cruenta que experimentó nuestra nación y enfriada rápidamente en el proceso de institucionalización auspiciado por Venustiano Carranza, los resultados superó todas las expectativas (…) la Constitución de 1917 fue capaz de soportar golpes, fue capaz de soportar pesos y presiones imposibles de imaginar o de predecir”, detalló el ministro en sesión solemne.
El ministro Alcántara afirmó que la Constitución fue capaz de sobrevivir todos esos golpes desde 1917 “porque existía un consenso sobre las reglas del juego” y el compromiso a jugarlo basado en ellas, aún cuando hubo quien fingió esta convicción. Pero esa voluntad, afirmó el ministro de la SCJN, parece haber flaqueado.
El ministro González Alcántara Carrancá fue uno de los integrantes de la Corte que se opusieron a la reforma al Poder Judicial y que intentaron revisar su constitucionalidad el pasado noviembre, aunque la discusión fue truncada al no alcanzar la mayoría de votos en el pleno.
“La honestidad y la lealtad no deberían de ser valores extraordinarios. Son lo mínimo que podemos esperar de una sociedad de mujeres y hombres decentes. La congruencia no es heroísmo, sino la expresión mínima de la decencia. Solo me queda la esperanza de un futuro en donde esto vuelva a ser verdad, aún si muchos de nosotros ya no estaremos aquí para verlo”, concluyó el ministro Alcántara.
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