Coordenadas Políticas/Martín Aguilar/A rendir cuentas

El combate al mercado negro de combustibles parece que va en serio en este gobierno y el asunto está tocando a compañías que parecían intocables como es el caso de Rendichicas, una empresa que no hace mucho fue muy destacada en el ámbito de los negocios. La FGR la tiene en la mira porque su nombre fue relacionado en un aseguramiento que se hizo en Ensenada, donde las autoridades recuperaron 8 millones de litros de combustibles robados.

El asunto es que quien habría hecho la tarea fue Pemex, ya que fueron sus unidades de Salvaguarda Estratégica las que por medio de sus patrullajes encontraron el almacenamiento de combustible. De ahí salió el aviso para que los cuerpos policiales se hicieran cargo y la FGR iniciara la investigación en donde fueron mencionados los dueños del precio, un exsenador y la empresa gasolinera Rendichicas.

Lo que sabemos es que en un operativo conjunto entre la SSPC, la Semar, Sedena y la Guardia Nacional con la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada encontraron un importante centro de almacenamiento que incluye 46 remolques, tractocamiones, motobombas y contenedores de combustible y en primera instancia una investigación sobre el origen y destino del producto y ahí es donde salió a relucir el nombre de Rendichicas, la empresa de Adrián Villalobos, un empresario muy conocido en la región, pero que además de tener presencia en Baja California y ser un distribuidor de combustibles automotrices importados se mueve en Sonora y Sinaloa.

Hay dos problemas que tiene Rendichicas, y son graves, uno es que el predio donde apareció el combustible está probablemente relacionado con el que fuera senador Gerardo Novelo Osuna, que es muy cercano al exgobernador Jaime Bonilla y que estuvo en la movilización y fundación de Morena en Baja California y además tiene una gran relación con el PT. Ojo, un empresario metido a político, pero se supone que ese terreno lo tenía rentado a un tercero del que no se tiene más dato que el nombre proporcionado por el propio dueño: Luis Rodríguez o “Gussy” como lo conocen, en teoría, le presentó a las autoridades un contrato de arrendamiento.

El negocio formal era una pensión de autotanques -y ahí es cuando brincó el nombre de Rendichicas-, pero al final del día lo que las autoridades decomisaron fue combustible presuntamente robado en Ensenada o importado mediante un esquema de huachicol fiscal. Según Pemex, el predio fue localizado como parte del programa del combate al mercado ilícito de hidrocarburos, petrolíferos y petroquímicos, según la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada los indicios están relacionados con posibles tomas clandestinas encontradas en el poliducto Rosarito Ensenada.



Categorías:Nacional

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