Alberto Moreno
Valle de México-. Un nuevo frente de conflicto se abrió en la relación bilateral entre México y Estados Unidos tras la decisión del Gobierno de Donald Trump de revocar la aprobación de 13 rutas aéreas de aerolíneas mexicanas hacia territorio estadounidense.
La medida, que impacta directamente a vuelos existentes y previstos desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y el AICM, fue calificada como una acción unilateral por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien exigió respeto a la soberanía de México.
El Departamento de Transporte (DOT) de Estados Unidos, bajo la administración de Trump, emitió una orden este martes 28 de octubre, alegando un incumplimiento por parte de México del Acuerdo de Transporte Aéreo Bilateral de 2015.
Los argumentos centrales de Washington se centran en la decisión soberana de México de trasladar las operaciones de carga del saturado Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) al AIFA, y la distribución de los «slots» (franjas horarias) en el AICM.
La orden no solo cancela 13 rutas de aerolíneas como Aeroméxico, Volaris y Viva Aerobus —incluyendo las que operarían desde el AIFA a destinos clave en Texas, Nueva York y Florida—, sino que también elimina todos los servicios combinados de pasajeros y carga (belly cargo) desde el AIFA y congela cualquier expansión de servicios de aerolíneas mexicanas desde el AICM a EE. UU.
*La Respuesta Enérgica de la Presidenta Sheinbaum *
Desde Zumpango, la presidenta Sheinbaum reaccionó con firmeza a la decisión estadounidense, destacando que el traslado de la carga al AIFA fue una decisión soberana motivada por razones de protección civil debido a la saturación del AICM.
«Se tomó la decisión de que se vaya la carga por motivos de protección civil. El AIFA está funcionando bien y no hay razón para que se limiten los vuelos hacia los Estados Unidos», puntualizó la mandataria en su conferencia matutina de este miércoles.
La presidenta cuestionó la medida, sugiriendo que podría haber un interés de otro tipo detrás: «No vaya a ser que haya un interés político, de apoyar a algunas empresas frente a otras, incluso estadounidenses». Posteriormente, lanzó una contundente advertencia que resonó en el ambiente político bilateral:
«México no es piñata de nadie. A México se le respeta», enfatizó.
A pesar del diferendo, Sheinbaum aseguró que su gobierno mantiene una relación de «buen entendimiento» con el presidente Donald Trump y confió en resolver la situación mediante el diálogo.
Informó que ya instruyó al canciller Juan Ramón de la Fuente a solicitar una reunión con autoridades estadounidenses, incluido el Departamento de Estado, para revisar los fundamentos de la decisión.
Además, se reunirá este viernes 31 de octubre con representantes de las aerolíneas mexicanas afectadas para conocer su postura.
*¿Qué Dijo Donald Trump? *
La acción restrictiva fue enmarcada por la administración de Donald Trump como parte de una iniciativa para hacer cumplir los acuerdos internacionales de aviación y asegurar mercados «justos y favorables a la competencia».
El secretario de Transporte estadounidense, Sean Duffy, declaró en un comunicado que la medida se tomó en respuesta al «continuo abuso» del Acuerdo de Transporte Aéreo de 2015 por parte de México.
La declaración de Duffy citó directamente la postura de la Casa Blanca:
«Joe Biden y Pete Buttigieg fueron demasiado débiles para enfrentarse a México cuando pisotearon nuestro acuerdo bilateral de aviación.
Estos acuerdos son vinculantes y, al igual que nuestros acuerdos comerciales, el presidente Trump priorizará a Estados Unidos y los hará cumplir», indicó Duffy.
La decisión del DOT y las declaraciones de Duffy reafirman la intención del gobierno de Trump de presionar a México para que revierta las políticas que afectaron la operación de aerolíneas estadounidenses, un conflicto que se agudiza justo antes de que venza la tregua arancelaria que Trump concedió a México por el tema del T-MEC.
Impacto y Perspectivas
Este «golpe» al sector aéreo mexicano se produce en vísperas de la temporada vacacional de fin de año, una de las más importantes para las aerolíneas, y tiene un potencial impacto económico significativo. La medida es vista por analistas como un elemento de presión adicional en la compleja dinámica de la relación binacional, donde la presidenta Sheinbaum ahora deberá manejar un nuevo frente de alta tensión con su principal socio comercial.
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