Coordenadas Políticas/Martín Aguilar/La estupidez no tiene nombre

Hace algunos meses, entristecido por la forma como se desprecia al servicio exterior, el embajador Agustín Gutiérrez Canet escribió una reflexión en la cual decía: las embajadas se han convertido en “basureros de plata”. Hoy podría decir: además se usan B&B de la clase en el poder.

Son los hostales del bienestar; casas de huéspedes distinguidos. Suites para los hijos VIP.

El descubrimiento de cómo la improvisada embajadora Josefa González convirtió la sede diplomática de México en Londres (ciudad donde ya había estado tras su separación de Agustín Basave) en casa de huéspedes para alojar a uno de los herederos de Marcelo Ebrard (quien se llama Patrick; no Patricio in spanish) resulta algo vergonzoso, pero no tanto como la conmovida y grotesca explicación de los hechos, presentados como si nada, por el señor ex secretario de Relaciones Exteriores, el ya dicho señor Ebrard cuya cara tiene la dureza de una roca.

Sus explicaciones oscilan entre el cinismo y el disimulo. Estas son algunas de sus justificaciones recogidas por la prensa tras su declaración frente a la presidenta de la República en la “mañanera de ayer.

“No usamos ningún recurso indebidamente… (entonces si lo usamos)

“No veo ningún abuso de mi parte, salvo la preocupación de un papá por un hijo…

“Si algo se me puede recriminar es que como padre me haya preocupado la salud de mi hijo estando en un país extranjero.

“Su conducta fue intachable”.

Pues si Don Marcelo no ve ningún abuso de su parte, muchos mexicanos sí lo vemos.

Su pertenencia a la “casta divina” en la burocracia morenista de alto nivel, le permite conductas patrimonialistas sobre los bienes del Estado (como los edificios en el exterior) cuyo aprovechamiento de hospedaje permanece vedado para todos los demás ciudadanos de este país quienes no tienen nada, ni siquiera intereses en conflicto.

Y su abnegación de padre austero preocupado por su hijo en el extranjero, choca con sus propias explicaciones en las cuales el joven Patrick es un estudiante dedicado cuyo empeño encontró la oportunidad –gracias al cargo paterno– de vivir gratuitamente seis meses en uno de los distritos más costosos de Londres (muy cerca de donde vive la ex esposa de Javier Duarte) una ciudad de las más caras del mundo, mientras estudiaba neurociencia o algo parecido.

“Su conducta –dice su cumplido padre — fue impecable”.

Seguramente la suya sí.

Pero el joven Ebrard no es funcionario gubernamental ni está sujeto a responsabilidades legales e institucionales; no tuvo nunca una relación jerárquica con la embajadora y no puede ser acusado por servirse de los bienes nacionales en su provecho. Lo impecable de uno es lo sucio del otro.

La situación económica de Marcelo Ebrard es conocida. Aunque tengo el dato me lo reservo, pero ¿cuánto vale –como ejemplo— la casa morelense con la cual terminó su compromiso tras el divorcio de la señora Mariagna Pratts? ¿La abundancia de una vida dedicada a la política y los negocios de ella derivados –suficientes para un autoexilio europeo de cinco años– ya no le alcanza para pagarle un hostal de estudiante al hijo bienamado?



Categorías:Nacional

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