Caída en producción de camiones pesados tensiona la logística en México y desplaza la demanda hacia el merca do seminuevo

Rebeca Marín

La caída en la producción de camiones pesados durante 2026 ya impacta la operación logística en México, con reducciones de doble dígito a nivel global y tiempos de espera que superan entre 6 y 9 meses para la entrega de unidades nuevas.

De acuerdo con datos del INEGI, la producción de vehículos pesados en México registra caídas cercanas al 50% en los primeros meses del año, en medio de disrupciones en la cadena de suministro, encarecimiento de insumos y un entorno de demanda más selectiva, que prioriza disponibilidad inmediata.

México depende del autotransporte para mover alrededor del 80% de su carga, de acuerdo con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT). Este segmento aporta cerca del 3.8% del PIB nacional, según datos del INEGI actualizados a 2025. En este contexto, la menor disponibilidad de unidades nuevas comienza a generar tensiones operativas en sectores como retail, manufactura y distribución.

Ante este desfase —marcado principalmente por una oferta limitada de unidades nuevas—, el mercado de unidades seminuevas comienza a absorber parte de la presión. De acuerdo con datos de Grupo Panamotors, la demanda por este tipo de vehículos ha crecido entre 25% y 35% en lo que va del año, impulsada por la necesidad de mantener la continuidad operativa sin asumir los tiempos de espera del mercado tradicional.

“El factor crítico hoy es el tiempo. Una unidad detenida o no disponible puede traducirse en pérdidas operativas relevantes para cualquier empresa logística”, afirma Alfredo Amador, director general de la compañía.

En este escenario, empresas como Grupo Panamotors participan en el mercado con esquemas de comercialización de unidades seminuevas reacondicionadas, que permiten acortar los tiempos de incorporación a flotilla frente a la adquisición de vehículos nuevos.

Esto ya no responde únicamente a un ajuste temporal. El fenómeno evidencia una vulnerabilidad estructural en la industria: la rigidez de los ciclos de producción frente a una demanda que exige inmediatez. El resultado es un cambio en la toma de decisiones de las empresas, que comienzan a priorizar disponibilidad sobre renovación tradicional.

De mantenerse esta tendencia, la presión sobre la logística podría intensificarse en los próximos meses, consolidando al mercado de unidades seminuevas como una vía cada vez más relevante para sostener la operación. La disponibilidad inmediata se vuelve crítica, y la capacidad de respuesta operativa será determinante para evitar disrupciones en la cadena de suministro.



Categorías:Nacional

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