La barbarie del destino se ensañó con una reconocida familia del sector funerario. El pasado 5 de mayo de 2026, Miguel Horacio Urías Olais, propietario de la Funeraria Horeb con sede en Tijuana, perdió la vida tras un fatal accidente en la carretera internacional México 15. El empresario regresaba de Sonora tras realizar el traslado de un cuerpo cuando, a la altura del tramo Trincheras-Altar, su unidad salió de la cinta asfáltica.
Posteriormente, aunque equipos de emergencia lograron trasladarlo a un hospital, la gravedad de sus heridas provocó su fallecimiento. Sin embargo, el espanto no terminó ahí: la tragedia se duplicó horas más tarde en Tijuana, cuando su esposa, Ana Yeli Piceno López, se disponía a recibir el ataúd con los restos de su marido. Inmediatamente, al ver el féretro, la mujer sufrió un infarto fulminante que le arrebató la vida en el lugar.
Originarios de la sindicatura de Villa Gustavo Díaz Ordaz, en el Valle del Carrizo, Sinaloa, la pareja había consolidado una trayectoria respetada en el ramo funerario. Su muerte, con apenas horas de diferencia, ha dejado una sensación de fuerza destructiva en sus comunidades de origen y residencia. Por otro lado, la tragedia adquiere un matiz aún más doloroso al confirmarse que una hija menor de edad ha quedado en la orfandad.
En redes sociales, el caso ha desatado una ola de comentarios que oscilan entre el dolor y la admiración por el vínculo de la pareja:
“Tanto lo amaba que no soportó su corazón ese sufrimiento”
“Ni la muerte los separó”
“Es impresionante ver a tu pareja en el ataúd; que descansen juntos”
Actualmente, los cuerpos están siendo preparados para ser trasladados a su tierra natal en Sinaloa, donde se realizarán los servicios fúnebres. Enseguida, las autoridades viales continuarán con los peritajes para determinar si el accidente fue provocado por una falla mecánica o el cansancio del conductor.
Finalmente, este 6 de mayo de 2026, la historia de Miguel y Ana Yeli queda marcada como una de las más desgarradoras en el gremio. Esta tragedia confirma que, a veces, la ejecución del destino es tan precisa que no permite que quienes se amaron en vida pasen un solo día separados, incluso en el último adiós.
Categorías:Nacional

Deja un comentario