Rebeca Marín
Debido a que no hay una fecha límite para concluir la revisión del T-MEC, el mismo proceso ha dejado de ser un factor de incertidumbre para las inversiones, señaló José Medina Mora, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).
En entrevista, después de participar en la ceremonia de entrega del Premio Nacional de Calidad, el dirigente empresarial explicó que, en caso de acuerdo, el tratado se extenderá por 16 años con revisiones cada seis años. Sin embargo, si no se llega a un acuerdo, el tratado continuará vigente por 10 años con revisiones anuales.
“No se inicia el primero de julio, realmente llevamos varios meses dialogando. Esta semana se inició formalmente la revisión, insisto, con la participación ya no nada más de funcionarios del gobierno estadounidense, sino también de empresarios y de congresistas”, indicó.
“Lo que se espera es que el primero de julio haya un anuncio de los tres países de que hay avances y de qué es lo que hace falta”, indicó.
Abundó que en caso de que no se llegara a un acuerdo, el T-MEC continúa 10 años con revisiones anuales.
“Estamos preparados realmente el sector empresarial mexicano, americano y el canadiense a transitar en cualquiera de los dos caminos, una extensión de 16 años con revisiones cada seis, una extensión de 10 años con revisiones anuales”, señaló.
Destacó que el factor de revisión “ha dejado de ser un elemento que detenga las inversiones”.
“Todavía el año pasado muchas empresas decían, ‘Vamos a esperarnos’, ‘Estamos esperando a saber si se revisa favorablemente el tratado’. Ya hoy se ha incorporado como una variable más de incertidumbre”, dijo.
Más temprano, en el contexto de un foro del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE), Medina Mora señaló que los países socios están trabajando en las cadenas de suministro y en las reglas de origen. “Como América del Norte tenemos que lograr más proveeduría en América del Norte”, dijo.
Insistió en la importancia del desarrollo de proveedores locales en ciertas cadenas de suministro, una estrategia que México ya implementó con éxito en los años 80 antes del TLCAN. Enfatizó la necesidad de retomar este enfoque debido a los cambios en la geopolítica global, que ahora prioriza la compra por regiones. En este contexto, la concentración en la región de América del Norte se presenta como una fortaleza, sin descartar la importancia de la diversificación y la prioridad que se le da al tratado con Estados Unidos y Canadá.
Para los empresarios, dijo, la certeza es que el tratado seguirá vigente.
No obstante, confió en que tras las elecciones intermedias en Estados Unidos, se establezca una fecha para llegar a un acuerdo.
Apuntó que las revisiones anuales pueden tener ventajas dado el rápido cambio en las variables globales, como la aparición de la inteligencia artificial, que no se contemplaba cuando se firmó el T-MEC.
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