Rebeca Marín
El petróleo mexicano de exportación cerró este martes en 73.05 dólares por barril, nivel que la colocó por debajo de la previsión de ingresos petroleros contemplada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para este año.
De acuerdo con la cotización diaria publicada por Petróleos Mexicanos (Pemex), el precio del crudo mexicano registró una caída de 6 por ciento respecto a la jornada previa, con lo que acumuló tres sesiones consecutivas a la baja y alcanzó su nivel más bajo desde el pasado 4 de marzo.
El descenso del petróleo representa un revés para las expectativas fiscales del Gobierno federal, ya que la cotización actual se encuentra 5.4 por ciento por debajo de los 77.3 dólares por barril considerados en los Pre-Criterios Generales de Política Económica 2027.
La caída ocurre después de varios meses de alta volatilidad en los mercados energéticos internacionales. El precio de la mezcla mexicana llegó a superar los 110 dólares por barril el pasado 18 de mayo, impulsado por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, aunque desde entonces ha mostrado una tendencia descendente.
Actualmente, el crudo mexicano se ubica apenas 11 dólares por encima de los niveles observados el 26 de febrero, cuando estalló el conflicto entre Estados Unidos, Irán e Israel.
Los Pre-Criterios de Hacienda estiman que, por cada dólar adicional en el precio del petróleo, el sector público obtiene alrededor de 9.6 mil millones de pesos extra en ingresos petroleros, por lo que una cotización inferior a la prevista podría traducirse en menores recursos para las finanzas públicas si la tendencia persiste durante los próximos meses.
En lo que va del año, el precio promedio de la mezcla mexicana se encuentra en 81.94 dólares por barril, sólo 6 por ciento por arriba de los planes de Hacienda.
En los primeros dos meses del año, antes de que estallara la guerra en Medio Oriente, los precios del barril de la mezcla mexicana oscilaban entre los 50 y 60 dólares por barril, según datos históricos de Pemex.
De acuerdo con sus estimaciones de especialistas, los ingresos petroleros tienen actualmente un peso considerablemente menor frente a la recaudación tributaria, particularmente el Impuesto Sobre la Renta (ISR), que por sí solo aporta más de una tercera parte de los ingresos públicos.
Balbino añadió que un incremento en los precios internacionales del crudo también puede generar efectos contrapuestos sobre las finanzas públicas, ya que encarece los combustibles y obliga al Gobierno a recurrir a estímulos fiscales para contener el impacto sobre los consumidores.
“Esto reduce la recaudación del IEPS a gasolinas y diésel, compensando parcialmente los beneficios derivados de mayores ingresos petroleros”, dijo.
La reciente caída de los precios del petróleo ocurre en un contexto de menor percepción de riesgo geopolítico por parte de los mercados internacionales.
De acuerdo con otros especialistas, el memorando de entendimiento alcanzado entre Estados Unidos e Irán redujo significativamente la probabilidad de una interrupción inmediata en los flujos petroleros a través del estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del mundo.
Explican que el mercado está transitando de un escenario de “riesgo de disrupción aguda” a uno de “riesgo geopolítico gestionado”, lo que ha contribuido a moderar las cotizaciones internacionales del crudo.
Y existe una probabilidad de 55 por ciento de que ambas naciones alcancen un acuerdo limitado que permita la recuperación gradual del tráfico marítimo en Ormuz, reduciendo las presiones que impulsaron al petróleo por encima de los 100 dólares por barril semanas atrás.
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