La Casa de Toño se vende en más de 400 millones de dólares

Rebeca Marín

Quién lo iba a decir: aquel puesto callejero que Marco Antonio Campos, “Toño”, levantó en 1978 en la colonia Santa María la Ribera para vender quesadillas y sopes, hoy podría convertirse en una operación de más de 400 millones de dólares.

La Casa de Toño, la cadena que se volvió sinónimo de pozole en la Ciudad de México, está en negociaciones para venderse a fondos de inversión internacionales, dio a conocer la financiera Bloomberg

En las noches de finales de los 70, Toño montaba su comal en la banqueta y despachaba antojitos a vecinos y estudiantes. El negocio fue creciendo con la familia, primero en locales modestos y luego en restaurantes que se multiplicaron por toda la capital.

Hoy, con más de 80 sucursales, La Casa de Toño es un fenómeno urbano: filas interminables, servicio exprés y un menú que se volvió ritual para miles de chilangos.

El aroma de sus exitosos antojitos ya destapó el apetito de Grupo Gigante SAB, operador de Office Depot y de restaurantes como Shake Shack, además de otros consorcios mexicanos. La Casa de Toño contrató a BBVA México como asesor financiero exclusivo para explorar la venta.

Los inversionistas están dispuestos a pagar más del doble de lo que normalmente se paga por cadenas de restaurantes grandes en América Latina. En otras palabras, el pozole de La Casa de Toño vale más, en proporción, que marcas como Starbucks o McDonald’s en la región. Esa diferencia refleja la confianza en que el negocio seguirá creciendo y generando ganancias.

Ese mismo pozole servido en cazuelas de barro, acompañado de tacos dorados y flan napolitano, ahora se cotiza como “el pozole más caro del mundo”. La posible venta no sólo es un éxito para la familia Campos, que mantuvo el negocio como empresa familiar durante casi cinco décadas, sino también para el sector restaurantero mexicano.

Una transacción de este tamaño muestra que la gastronomía popular puede alcanzar valuaciones de corporativo global. El caso de La Casa de Toño se suma a la lista de negocios locales que despiertan apetito en los fondos internacionales, convencidos de que la comida mexicana no sólo es tradición, sino también un negocio escalable y rentable.

En las mesas de La Casa de Toño, donde se mezclan estudiantes, familias y noctámbulos, pocos imaginan que detrás de cada plato de pozole se negocia una cifra que podría marcar historia en la industria. El negocio que nació en la banqueta está a punto de convertirse en un gigante corporativo.



Categorías:Nacional

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