Rebeca Marín
La economía mexicana mantendrá un crecimiento moderado durante 2026 y cerrará el año con una expansión de apenas 0.9 por ciento, de acuerdo con Moody’s Local México.
“Proyectamos una modesta reactivación durante el segundo semestre, conduciendo a un crecimiento real de 0.9 por ciento del PIB en 2026”, dijo la firma en su reporte “Monitor subsoberano” correspondiente al segundo semestre del año.
El pronóstico de Moody’s Local se ubica por debajo de las expectativas de otros organismos internacionales para 2026.
Por ejemplo, el Banco Mundial (BM) estima una expansión de 1.3 por ciento y el Banco de México (Banxico) proyecta un avance de 1.1 por ciento, mientras que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) espera un alza de 0.8 por ciento.
En el caso de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), se prevé un crecimiento de 2.3 por ciento para este año, pues la economía mexicana recibirá un impulso adicional por la celebración del Mundial de Futbol 2026, derivado de una mayor derrama en hoteles, restaurantes y servicios de entretenimiento o esparcimiento por la llegada de turistas nacionales e internacionales.
Según Moody’s Local México, el desempeño de la economía ha sido irregular en los últimos trimestres, debido a una menor inversión, la moderación del consumo y la desaceleración de sectores clave para el crecimiento nacional.
Los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que durante el primer trimestre de 2026 el PIB registró un crecimiento anual de apenas 0.4 por ciento, reflejando la debilidad de la actividad económica.
En este lapso, las actividades primarias o del campo crecieron 0.3 por ciento, mientras que las terciarias, asociadas a servicios, turismo y comercio, repuntaron 1.1 por ciento. Solo el sector industrial o secundario cayó 1.1 por ciento.
Para Moody’s Local México, la desaceleración económica ya comienza a reflejarse en las finanzas de los estados y municipios, debido al estancamiento de las participaciones federales, los recursos que el gobierno federal distribuye entre las entidades con base en la recaudación.
Al día de hoy, refirió la firma, 23 entidades presentan una caída en participaciones, siendo Campeche, Sinaloa y Chihuahua las más afectadas, mientras que únicamente nueve estados mantienen una tendencia positiva.
“En general, la menor distribución de participaciones, que siguen representando 76 por ciento de los ingresos operativos para los estados calificados, presiona el margen operativo de los emisores”, precisó la agencia.
A este escenario se suma que los gobiernos locales tienen cada vez menos margen para incrementar sus ingresos propios mediante reformas fiscales, luego de varios años en los que elevaron tasas de impuestos, como el gravamen sobre nómina.
Al mismo tiempo, el incremento del gasto, particularmente por mayores transferencias y programas sociales, continúa presionando las finanzas públicas estatales al reducir la flexibilidad presupuestaria y limitar la capacidad de ajustar el gasto frente a un entorno de menores ingresos.
La agencia de riesgo crediticio añadió que el crecimiento persistente del gasto operativo, combinado con una desaceleración en los recursos provenientes de las participaciones federales, podría reducir los márgenes operativos de los gobiernos subnacionales hacia el cierre de este año.
Además, advirtió que si la tendencia de menores ingresos se prolonga hasta 2027, podrían presentarse presiones negativas sobre los perfiles crediticios de los gobiernos estatales y municipales.
No obstante, consideró que los bajos niveles de endeudamiento y los colchones de liquidez con los que cuentan la mayoría de los estados ofrecen capacidad para absorber estas presiones en el corto plazo.
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