Rebeca Marín
La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en conjunto con el CONALEP, instaló sistemas de captación de agua de lluvia en huertos escolares de diez planteles en la Ciudad de México, con el objetivo de fomentar el aprendizaje práctico, enfrentar la crisis hídrica y fortalecer la conciencia ambiental entre estudiantes y comunidades locales.
En el Plantel Iztapalapa V, se presentó la tecnología de aprovechamiento pluvial que beneficiará de manera directa a alrededor de cuatro mil 200 personas y, de forma indirecta, a más de ocho mil durante 18 meses.
Para el doctor Mario de Leo Winkler, director de Comunicación del Conocimiento de la UAM, estas acciones acercan el conocimiento a la vida cotidiana y permiten integrar distintas disciplinas en un mismo entorno.
“Un huerto es un laboratorio vivo”, afirmó, al explicar que en estos sitios las y los estudiantes aprenden ciencia mientras producen alimentos, aprovechan la recolección y protegen el ambiente. El académico sostuvo que la sustentabilidad se construye tanto en las aulas como en la práctica.
Por ello, la propuesta impulsa el aprendizaje interdisciplinario mediante el cultivo de alimentos, el compostaje y el trabajo colectivo, actividades que fortalecen la conciencia ambiental entre las juventudes.
La maestra Rebeca Aguilera Trejo, asesora de la iniciativa en la escuela, destacó que la infraestructura permitirá un uso responsable del recurso hídrico para mantener la parcela escolar sin depender por completo de la red de abastecimiento, una ventaja importante en una zona donde el suministro suele ser limitado.
Para la docente, esta práctica escolar fomenta en los asistentes una mayor responsabilidad en torno al cuidado del agua, al involucrarlo en tareas como el mantenimiento de filtros y la conservación de la instalación.
La producción del espacio de cultivo también beneficia a quienes colaboran en su conservación y a habitantes de la zona, quienes reciben parte de las cosechas en las jornadas de apoyo organizadas por la comunidad.
Naomi Montserrat Vázquez Melchor, estudiante de Informática e integrante del trabajo, recordó que hace tres años el sitio era un terreno seco y que las primeras generaciones cargaban cubetas con agua para mantener vivas las plantas.
Categorías:Nacional

Deja un comentario