Rebeca Marín
En la Ciudad de México y el Estado de México, la contaminación por benceno podría causar leucemia en menores de ambas entidades, señaló el artículo científico Leucemia y exposición a posibles fuentes de benceno en niños del área metropolitana de la Ciudad de México, 2010-2021, publicado el 29 de julio.
Vivir cerca de fuentes de benceno está asociado con la incidencia de leucemia linfoblástica aguda, el tipo más común de esta enfermedad en menores, señaló el estudio.
Los resultados apuntan a que este químico, generado por la industria y las emisiones vehiculares, podría ser una causa de la leucemia infantil. Así lo sugieren investigadoras de los institutos nacionales de Salud Pública (INSP), Pediatría (INP) y Cancerología (Incan), autoras de la investigación.
“El benceno ya está catalogado como cancerígeno para adultos, pero no en el caso de los menores. Por eso evaluamos la relación entre la exposición al benceno en niños y la leucemia infantil. Es un estudio original y un primer acercamiento”, explicó Nancy Reynoso, investigadora del Incan y autora del estudio.
La especialista matizó que el cáncer es multicausal y que se desconocen las causas de distintos tipos de esta enfermedad, entre ellos la leucemia.
“Si sabemos la causa de una enfermedad, podemos prevenirla. Aún no podemos establecer una relación causal, pero el benceno sí contribuye a que se presente la leucemia. En futuros estudios queremos investigar si es una causa y mostraremos más datos”, apuntó.
Jazmín Rodríguez, coordinadora de Pediatría en el Centro Oncológico Internacional de la CDMX y especialista independiente del estudio, comentó que hasta ahora no se conocía algún factor ambiental asociado con la leucemia en la capital.
Para el estudio, las investigadoras analizaron los registros clínicos de todos los pacientes con leucemia infantil de la CDMX y el Estado de México atendidos en el Instituto Nacional de Pediatría entre enero de 2010 y diciembre de 2021.
Después analizaron la distancia entre los domicilios de los menores y las posibles fuentes de benceno ubicadas en la CDMX y la periferia del Edomex, identificadas mediante el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (Denue).
El cáncer infantil no es una enfermedad que siempre se pueda prevenir. Hay factores genéticos asociados con la leucemia y también está la cercanía a fábricas por los bencenos. Jazmín Rodríguez
Las investigadoras identificaron 172 mil 196 fuentes de benceno, concentradas principalmente en las alcaldías Iztapalapa, Coyoacán y Cuauhtémoc, así como en los municipios de Nezahualcóyotl y Ecatepec.
Estas incluyen gasolineras, fábricas de cuero, químicos y plásticos, imprentas, tiendas de combustibles, aceites y grasas lubricantes, así como vulcanizadoras.
Tras analizar ambas variables, las especialistas encontraron que los casos de leucemia se duplicaban por cada fuente de benceno ubicada a menos de 250 metros del domicilio de un menor, en comparación con las viviendas sin fuentes de este contaminante dentro de esa distancia.
El artículo describe la leucemia como un tipo de cáncer de la sangre que comienza en la médula ósea, el tejido blando ubicado dentro de los huesos. Los glóbulos blancos crecen sin control y desplazan a los glóbulos rojos y las plaquetas.
La exposición prolongada a este contaminante produce efectos negativos en la médula ósea, anemia o leucemia, Sedema
Es el tipo de cáncer infantil más frecuente y el de mayor mortalidad en ambas entidades. Según datos de la Secretaría de Salud (Ssa), consultados por El Sol de México, sus registros indican que, en promedio, de 1998 a 2024, cada año mueren 184 menores por esta enfermedad, lo que equivale a un niño, niña o adolescente cada dos días.
El benceno es un hidrocarburo aromático utilizado como materia prima para elaborar detergentes, pesticidas, lubricantes, plásticos, fibras e incluso medicamentos, explica la investigación. También es producto de las emisiones vehiculares. Además, señala que, cuando se respira, el benceno viaja por el torrente sanguíneo hasta la médula ósea.
Según la Secretaría del Medio Ambiente capitalina (Sedema), cada año se emiten dos mil 243 toneladas de este contaminante en la CDMX, de las cuales 77 por ciento proviene de los vehículos.
Por último, Nancy Reynoso recomendó a las autoridades capitalinas reforzar la regulación de las fuentes de benceno en la CDMX para prevenir la leucemia infantil.
“Cualquiera en la Ciudad de México tiene a su alrededor gasolineras y comercios de combustibles, aceites y grasas. Sería importante regular cada uno de estos establecimientos y vigilar que se cumpla la normatividad ambiental”, concluyó.
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