Alberto Moreno
Ciudad de México.— Autoridades ambientales de la capital fortalecieron la preparación institucional para enfrentar el aumento de temperaturas y sus efectos en la población mediante un taller especializado que permitió analizar información climática, detectar zonas vulnerables y explorar alternativas de intervención urbana.
La Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, a través de la Dirección General de Coordinación de Políticas y Cultura Ambiental, realizó el taller “Laboratorio de acción climática urbana: calor extremo” en conjunto con el Instituto de Recursos Mundiales México, WRI México, con el propósito de mejorar las capacidades de servidores públicos para interpretar información relacionada con la exposición y el riesgo ante temperaturas extremas.
La jornada se desarrolló el 11 de agosto en la Quinta Colorada del Bosque de Chapultepec y reunió a alrededor de 35 representantes de la SEDEMA, dependencias del Gobierno capitalino y alcaldías.
A través de ejercicios prácticos, los participantes analizaron distintos territorios para determinar cuáles requieren atención prioritaria y evaluaron posibles medidas de intervención, tomando en cuenta las condiciones sociales y ambientales de las comunidades.
La estrategia busca que la información científica no permanezca únicamente como un instrumento de diagnóstico, sino que pueda convertirse en una herramienta para definir políticas públicas capaces de reducir riesgos y fortalecer la adaptación de la ciudad ante los efectos del cambio climático.
Durante la apertura del encuentro, Ana Mendívil Valenzuela, directora de Cambio Climático de la SEDEMA, señaló que el calor extremo representa uno de los principales desafíos climáticos para la capital, debido a sus repercusiones en la salud, los ecosistemas y las actividades cotidianas.
La funcionaria explicó que las temperaturas elevadas también pueden afectar la productividad, las condiciones laborales y el funcionamiento de determinados servicios públicos, por lo que disponer de información precisa resulta fundamental para establecer medidas preventivas y de adaptación.
Por su parte, Ana Iris Enríquez, coordinadora senior de Desarrollo Urbano de WRI México, destacó que el objetivo del taller fue generar resultados que puedan aplicarse directamente en la planeación de la ciudad, utilizando la información producida mediante la iniciativa Cool Cities Lab.
La especialista recordó que la colaboración entre WRI México y la SEDEMA comenzó en 2024 y ha permitido desarrollar Data for Cool Cities, proyecto enfocado en generar herramientas y evidencia para apoyar las decisiones relacionadas con la adaptación urbana frente al calor.
Durante la jornada, Gorka Zubicaray, gerente senior de Desarrollo Urbano de WRI, explicó las condiciones actuales y las proyecciones relacionadas con el calor extremo en la Ciudad de México bajo diferentes escenarios de calentamiento global.
El especialista subrayó que anticiparse a estos escenarios permitirá mejorar la capacidad de las autoridades para responder a los impactos y diseñar soluciones antes de que aumenten las condiciones de vulnerabilidad.
Una de las herramientas presentadas fue Cool Cities Lab, plataforma que concentra información de alta resolución sobre confort térmico y permite analizar las condiciones de calor experimentadas por las personas en distintos espacios urbanos.
La metodología incorpora el Índice de Confort Térmico Universal, conocido como UTCI, que permite estimar la percepción térmica humana considerando diversos factores y complementa las mediciones tradicionales de temperatura.
Oscar Pozos, analista de proyectos de Desarrollo Urbano de WRI México, estuvo a cargo de explicar el funcionamiento de la plataforma y sus principales aplicaciones, particularmente para localizar sectores donde podrían ser necesarias intervenciones destinadas a disminuir la exposición al calor.
La herramienta es de consulta pública y gratuita a través de Cool Cities Lab, lo que permite que la información pueda ser utilizada como referencia para distintos procesos de análisis y planeación.
Durante el taller también se explicó la manera en que el análisis del calor extremo ha comenzado a incorporarse formalmente en la planeación climática de la Ciudad de México mediante el Programa de Acción Climática de la Ciudad de México 2025-2030.
De acuerdo con el diagnóstico presentado, diferentes escenarios climáticos apuntan a incrementos superiores a los 2 grados Celsius hacia mediados del siglo, mientras que el fenómeno de isla de calor urbana puede provocar temperaturas hasta 5 grados Celsius mayores en determinadas zonas con elevada concentración de infraestructura y superficies urbanizadas.
Ante este panorama, la política climática plantea combinar distintas herramientas para disminuir la vulnerabilidad, entre ellas soluciones basadas en la naturaleza, planeación territorial, transición energética, prevención y participación comunitaria.
Mendívil Valenzuela señaló que el Programa de Acción Climática representa una ruta de trabajo conjunta para atender el calor extremo desde una perspectiva preventiva y de justicia climática, buscando proteger tanto a la población como a los ecosistemas y las actividades económicas.
La capacitación permitió vincular el análisis de información climática con posibles decisiones de política pública, al ofrecer a las autoridades herramientas para determinar dónde se concentran los mayores riesgos y qué alternativas pueden aplicarse en cada territorio.
Con estas acciones, la Ciudad de México busca avanzar hacia una gestión climática basada en evidencia, capaz de anticipar los efectos de las altas temperaturas y fortalecer la resiliencia de las comunidades frente a un fenómeno que representa un desafío creciente para las ciudades.
Categorías:Nacional

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