Contraste urbano en la GAM: desigualdad en banquetas divide al Hospital 24 del IMSS y a un centro comercial

Martín Aguilar

Una misma avenida con dos prioridades diametralmente opuestas. De un lado, la infraestructura vial protege y privilegia al peatón que transita a un costado de un moderno centro comercial; del otro, las personas con alguna enfermedad o que requieren atención médica urgente en el Hospital General de Zona N° 24 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) tienen que esquivar un sinfín de obstáculos para lograr aproximarse a la sala de emergencias.

Esta marcada disparidad urbana se localiza en la intersección de la Avenida Fortuna y la Avenida Insurgentes Norte, en la colonia Magdalena de las Salinas, dentro de la alcaldía Gustavo A. Madero. En este punto, la distancia entre el confort peatonal y el abandono de la infraestructura es de apenas seis carriles vehiculares y un camellón central.

En esta vialidad coexisten dos polos opuestos donde la prioridad de tránsito y la atención a las necesidades humanas no son equitativas. Pese a que la ciudadanía esperaría que ambos lados de la vía contaran con los mismos estándares de seguridad, libre tránsito y facilidades para personas con discapacidad o movilidad reducida, la realidad cotidiana evidencia una marcada brecha en el diseño del espacio público.

La Avenida Fortuna registra marcadas carencias en la acera correspondiente al centro hospitalario. Quienes acuden a recibir atención médica no solo deben enfrentarse al congestionamiento vehicular de la zona para llegar a tiempo a sus citas, sino también lidiar con un entorno peatonal adverso: puestos de comercio ambulante que reducen el espacio, banquetas levantadas por raíces, presencia de motocicletas estacionadas sobre la acera, personas en situación de calle pernoctando en la vía pública y familiares que pernoctan en espera de noticias de sus enfermos.

Para las personas con alguna discapacidad o con movilidad limitada, transitar por esta banqueta representa un riesgo constante.

En muchos casos requieren la asistencia permanente de terceros para sortear las irregularidades del piso; en situaciones extremas, se ven obligadas a descender de la acera y circular sobre el arroyo vehicular a la par de los automóviles. Incluso, para ingresar a la puerta de urgencias del hospital, los pacientes deben utilizar la rampa destinada al acceso de vehículos debido a que los accesos peatonales se encuentran parcialmente bloqueados.

El deterioro del entorno se extiende por la Avenida Insurgentes Norte. En este tramo persisten estructuras de parabuses en desuso, tapas de registro de cableado que sobresalen del nivel del piso y placas de concreto mal colocadas sobre las jardineras que acumulan escombros, basura y tierra.

A partir de las seis de la mañana y hasta la tarde, los puestos semifijos brotan y ocupan hasta la mitad de la banqueta, instalándose estratégicamente en espera de los pacientes que salen de sus estudios o consultas médicas.

Para cualquier transeúnte basta con girar la cabeza 90 grados para constatar el contraste urbano. En la acera de enfrente, contigua al centro comercial de la zona, el espacio se encuentra libre de obstáculos estructurales o comercio informal. Salvo por algunas macetas ornamentales de gran tamaño, la banqueta permite un desplazamiento fluido, donde la única interferencia ocasional proviene de ciclistas o usuarios de monopatines eléctricos.

En este lado de la avenida, los peatones no padecen por encharcamientos, ya que el sistema de alcantarillado funciona de manera eficiente y las placas de concreto se encuentran niveladas. La única precaución para quienes caminan por este tramo es el cruce de vehículos en la salida del estacionamiento, donde la preferencia de paso está debidamente señalizada y otorgada al transeúnte.

Durante un recorrido realizado por este medio, se constató la disparidad en las dimensiones físicas de ambas superficies. Mientras que la acera del lado del hospital mide aproximadamente 1.60 metros de ancho, la banqueta del centro comercial cuatriplica esa extensión.

De acuerdo con el Manual de Calles de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), una acera en una vía primaria debe contar con un ancho total mínimo de 2.50 metros dentro de la reglamentación de desarrollo urbano en México. En zonas de alta afluencia o áreas comerciales, se recomienda que esta dimensión se extienda a más de 2.40 o 3.00 metros.

El diseño de las aceras modernas bajo la Norma Oficial Mexicana NOM-004-SEDATU-2023 establece que el espacio peatonal no debe medirse de forma global, sino dividirse en tres franjas esenciales para garantizar la accesibilidad universal:

Franja de circulación peatonal: Espacio continuo y libre de obstáculos destinado exclusivamente al desplazamiento. Debe tener un ancho mínimo de 1.20 a 1.50 metros, lo que permite el paso simultáneo de dos personas o de una persona en silla de ruedas con un acompañante.

Franja de equipamiento y mobiliario: Zona destinada a luminarias, señalización vial, botes de basura y vegetación urbana. Su ancho mínimo recomendado oscila entre 0.60 y 0.80 metros para evitar invasiones a la zona de paso.

Franja de fachada o zona de amortiguamiento: Espacio colindante con los predios o comercios destinado a la permanencia momentánea de las personas, con un ancho de 0.30 a 0.50 metros.

Guarnición: Franja de concreto que delimita la banqueta del arroyo vehicular, con una dimensión típica de 0.15 a 0.20 metros de ancho.

La disparidad registrada entre ambos lados de la Avenida Fortuna evidencia cómo la distribución del espacio público y el mantenimiento de la infraestructura urbana favorecen el flujo peatonal en zonas de consumo privado, mientras que los accesos a los servicios públicos de salud presentan serias deficiencias de accesibilidad universal.



Categorías:Nacional

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