Los diputados federales de Morena, Víctor Hugo Lobo Román, Ricardo Monreal y el vilipendiado por la izquierda, Jesús Zambrano, han operado como si fueran una organización criminal dedicada al despojo, en su pretendida tentativa de arrebatarle el PRD Ciudad de México a su verdadera militancia y dirigencia legal y legítima, que encabeza Nora Arias Contreras.
Según la FGJ de la Ciudad de México, las bandas criminales del despojo utilizan documentos falsos, diligencias o trámites inexistentes o al margen de la ley, invasión, saqueo y ocupación de los inmuebles, sobornando autoridades, acciones concertadas desde las instituciones, en donde operan mucho más que tres servidores públicos, lo que convierte el hecho en una especie de crimen organizado.
A pesar de tal estrategia, Lobo, Monreal y Zambrano –el sepulturero del PRD nacional– en casi dos años no han podido consumar el despojo del partido, porque se han enfrentado a la resistencia de sus militantes, de sus dirigentes, que una y otra vez han revirado y revertido con éxito las sentencias del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), donde la triada maldita –que ya es de dos– se confabuló para emitir sentencias leguleyas a favor de los diputados y el sepulturero.
La razón principal por la que Lobo, Monreal y Zambrano pueden ser considerados como una triada de vulgares despojadores es que ninguno de los tres movió un dedo para que el PRD Ciudad de México lograra su registro en las elecciones de 2024. Lobo no milita en el PRD desde 2023. Monreal desde antes y en 2024 le invirtió todo para la campaña de Morena en la Cuauhtémoc. Y Jesús Zambrano perdió el registro a nivel nacional. Si se conservó en la CDMX fue por Nora Arias y a pesar de él.
Una vez salvado el registro del partido bajo la dirigencia de Nora Arias, se confabularon para ir a quitárselo. Eso se llama robo, despojo. Se quieren apoderar de algo que ni moral, ni legítimo, ni legalmente les corresponde. Tan burdos han sido, que incluso pretendieron colocar como presidente del partido a Alan Lobo Rodríguez, hijo del diputado morenista, quien ni siquiera es militante del sol azteca. Como en el despojo, al final le terminan escriturando el inmueble a alguien que no era su propietario legal.
Ahora los tres se quieren amarranar las prerrogativas del partido, que son poco más que 40 millones de pesos anuales, pero no se las han entregado porque evidentemente no han cubierto los requisitos legales. Están furiosos, peleándose entre ellos y ya han llegado a los ultimátum, porque como decía el clásico de Macuspana, cuando no hay botín, hay motín.
El revire legal más reciente en contra de las trapacerías del Trife a favor de la triada de despojadores ocurrió la semana pasada: el TECM desconoció por unanimidad la dirigencia espuria y ordenó al IECM revisar la elegibilidad de los dirigentes, que no haya injerencia del morenista Lobo Román en la vida partidista del PRD, de personas investigadas por corrupción, denunciadas por violación a los derechos humanos, en carpetas de investigación por despojo al partido, por violencia política en razón de género. En resumen, apunta todo a que quedará en tentativa de despojo, y los fallidos despojadores tendrán su motín. Lo veremos.
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