Antorcha impulsará iniciativa ciudadana para regularizar colonias de la CDMX

Nancy Grajeda

Desde antes de las nueve de la mañana los antorchistas comenzaron a llegar al Congreso de la Ciudad de México. Venían de distintas colonias de Tláhuac, Álvaro Obregón y Magdalena Contreras. A esas horas de la mañana el sol aún no pegaba con tanta fuerza, pero ya se vislumbraba que este día estaría intenso. Empezaron a acomodarse, algunos en los escalones de la entrada al Congreso, otros en la parte de abajo, incluso otros esperaban recargados en las paredes de los negocios de alrededor, pero en todos imperaba la misma idea, estar atentos a las indicaciones que al poco tiempo empezarían a darse una vez que arribara el carro de sonido, para que todos pudieran escuchar. Centenas de antorchistas lograron llegar a la cita.

Conforme avanzó el tiempo, el sol pegaba con fuerza y el calor se hacía más intenso. Pero nadie se iba. La convicción es más fuerte cuando se logra entender la justeza de las demandas que se enarbolan, y la necesidad de que estas sean resueltas, conforme a la ley, pero de manera puntual. Aunque se sabe que, desgraciadamente, muchas veces la solución puede esperar años en materializarse, y eso no es por los pocos deseos que se tengan de lograrlo, sino que en medio de tanto burocratismo y poca atención de las autoridades a las demandas populares, las soluciones se dejan al final, no les importa enlodar su palabra, que muchas veces fue empeñada, justamente como acusan decenas de familias que son visitadas cada que hay campañas políticas para prometer en los parajes de alcaldías de la Ciudad de México que ahora sí, con tal o cual personaje político en el poder se logrará la regularización de sus colonias, pero la mayoría de las veces estos funcionarios, una vez que arriban al poder, les da una profunda amnesia y se olvidan de sus promesas que pusieron sobre la mesa con tanto empeño.

Los antorchistas esta vez habían llegado para pedir algo que para ellos es un asunto fundamental y es una las demandas más sentidas de cientos de familias en la Ciudad de México: contar con certeza jurídica sobre sus patrimonios, a sabiendas de que esto represente un trámite muy largo, ¿qué más puede pasar?, si ya han tenido que esperar, la mayoría de las veces hasta 20, 30 o 40 años, en sus colonias fuertemente consolidadas, pero con este detalle, que muchas veces y de la manera más cruel ha sido utilizado por las autoridades y han emprendido acciones represivas al desalojar a múltiples familias, sin importar que todo su patrimonio se quede ahí, en medio de los muros de las casas destruidas por las grandes máquinas, por órdenes de quienes ostentan el poder, y que al no sentir la pobreza en carne propia proceden a cometer acciones muy reprobables, como ocurrió en 2020 con 200 familias del predio Tempiluli, en Tláhuac, que fueron desalojadas en plena pandemia, por órdenes de la que ahora ocupa la presidencia de la república, cuando fungía como jefa de Gobierno.

También hemos de recordar a las familias de La Ciénega, en Tláhuac, que pasaron por estos sinsabores de ver perdido su patrimonio bajo las máquinas que destruyeron todo a su paso, dejándolas en la calle.

Estas son familias de escasos recursos que, durante años, han levantado sus viviendas con esfuerzo. Nada ha sido gratuito, les ha costado trabajo, como todo lo que logra la gente más humilde. Ahí han crecido sus hijos, han formado sus comunidades y construido una vida cotidiana. A pesar de que estas colonias están consolidadas, sus habitantes siguen esperando regularización, aquí sufren además el no poder contar con los servicios elementales de agua potable, energía eléctrica, drenaje, porque las autoridades les niegan los servicios por vivir en una zona irregular, cuando son ellos los que propician con su lentitud que existan estos lugares, a los que las familias se refugian por necesidad.

Ese día la expectativa estaba puesta en una comisión de antorchistas encabezada por Oliver Saavedra Ángeles, dirigente del Movimiento Antorchista en Tláhuac. La promesa inicial era que serían recibidos por funcionarios del Congreso para abordar la situación de las colonias.

Llegaron a las nueve de la mañana. Después de las diez y la comisión seguía esperando.

Entonces llegó otra indicación: en 15 minutos serían atendidos, pero pasaron los 15 minutos y tampoco ocurrió. Afuera, cientos de personas seguían bajo el sol. Algunos buscaban un poco de sombra; otros trataban de hacer más llevadera la espera. Habían cumplido con acudir y esperar, pero la respuesta no llegaba y la paciencia comenzó a agotarse.

Los manifestantes decidieron salir a las calles aledañas al Congreso y hacer escuchar su inconformidad. A sabiendas de que el tiempo les ha enseñado que esta es la única forma de destapar los oídos de los funcionarios más duros e insensibles. El mitin pacífico tomó las vialidades cercanas al recinto, porque necesitaban que las autoridades atendieran una demanda que han planteado durante años.

Minutos después, finalmente fueron recibidos. La comisión ingresó para entrevistarse con representantes del Congreso y del Gobierno de la Ciudad de México. En esta reunión estuvieron presentes la presidenta de la Mesa Directiva del Congreso capitalino, Olivia Garza de los Santos, y un representante del secretario de Gobierno, César Cravioto Romero. De este encuentro se lograron dos acuerdos: El primero, avanzar en la elaboración de una iniciativa ciudadana para impulsar el cambio de uso de suelo. Los antorchistas deberán recibir una ficha técnica con los requisitos y el número de firmas necesarias para presentar la iniciativa ante el Congreso. La meta que se plantearon es reunirse y entregar el documento el próximo 16 de octubre.

Miles de firmas. Ya en su discurso para dar a conocer ante la multitud de antorchistas, Saavedra Ángeles reconocía que la cantidad no representa un obstáculo para Antorcha. “Esas firmas a nosotros no nos espantan, ni, aunque nos digan que son miles, porque miles también somos nosotros”, afirmó.

El segundo acuerdo consiste en realizar una reunión de trabajo interinstitucional el próximo 30 de septiembre, en el edificio del Gobierno de la Ciudad de México. Ahí deberán participar las dependencias relacionadas con la regularización territorial, ordenamiento urbano, medio ambiente, protección civil y las alcaldías involucradas, con la intención de revisar la situación de las colonias y establecer una ruta de trabajo para los procedimientos pendientes.

También, el dirigente social en su discurso recordó las calamidades que las familias que habitan estas colonias están obligadas a sufrir, cuando, en temporada de lluvias las calles se llenan de lodo y hoyos, y que la falta de drenaje complica todavía más la vida cotidiana. Aquí, conseguir agua es un verdadero problema, las familias deben ser abastecidas mediante pipas, teniendo que vivir constantemente en la gestión de las mismas.

“Estamos cansados de vivir como vivimos. Estamos cansados de ir a pedir drenaje y que haya obras de ese tipo para todos menos para nosotros”, dijo Saavedra Ángeles durante el mitin.

La situación no es nueva. Las familias han acudido durante años ante distintas dependencias en busca de una solución.

Por eso, aquel día no estaban dispuestos a regresar a sus colonias con otra promesa de espera.

La movilización, sostuvo Saavedra Ángeles, fue parte fundamental para conseguir que las autoridades se sentaran a dialogar y establecieran los primeros acuerdos. “¿A poco las cosas complicadas se logran sin hacer nada? ¿Y a poco este cambio de suelo nos va a caer del cielo estando con los brazos cruzados en nuestras colonias? Por supuesto que no. Tendremos que luchar”, expresó.

Ya por la tarde, después de horas bajo el sol, las familias tenían una fecha y una ruta de trabajo sobre la mesa. El 30 de septiembre será la reunión interinstitucional, y prometieron acudir para escuchar los resultados, además de establecer un compromiso para reunir las firmas solicitadas y así quitar pretextos a los funcionarios para que en primer lugar se logre el cambio de uso de suelo y luego la regularización de sus colonias.



Categorías:Nacional

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