Martín Aguilar
La captación de lluvia para favorecer la recarga del acuífero, así como la restauración de las barrancas en la alcaldía Álvaro Obregón, son los propósitos del proyecto Fábrica de Agua, que abarca casi 8 kilómetros del río Becerra, desde la Alameda Poniente, en Santa Fe, hasta la presa Becerra A, y se desarrolla por etapas con la participación de autoridades locales, el Tecnológico de Monterrey, vecinos y empresas del sector privado.
De acuerdo con Héctor Hernández, doctor en bioestadística, el proyecto –concebido por Manuel Perló y retomado por la alcaldía– busca impedir que los líquidos contaminantes del antiguo relleno sanitario ubicado en la Alameda Poniente, conocidos como lixiviados, se deslicen hacia la barranca y propicien su contaminación.
El proyecto incluye barreras que retienen basura arrastrada por la corriente y 12 comités de vigilancia ambiental, formados por habitantes que cuidan tramos de las barrancas para evitar que vuelvan a convertirse en vertederos y de las cuales se han retirado al menos 130 toneladas de basura en lo que va del año.
Durante décadas, “en el descenso del cauce del río se han ido adicionando, lamentablemente, otros contaminantes, de manera particular descargas de aguas residuales de casas habitación que se fueron asentando a lo largo de la ribera de la barranca”, explicó.
Parte de la solución consiste en conducir los escurrimientos hacia zonas donde se puedan tratar mediante ecotecnias –filtros naturales–, donde el agua pase por materiales porosos que ayuden a mejorar su calidad, detalló Miguel Delgadillo, experto en hidráulica y erosión de suelo por el Tecnológico de Monterrey.
Dentro del bosque de captación de lluvia se prevé rehabilitar una cisterna que recibirá 444 mil 400 litros de agua potable al día, lo que beneficiará a la población vulnerable de la colonia Barrio Norte con una dotación de 100 litros por persona.
En un recorrido por la barranca Río Becerra A, Antonio Casares, representante de Green Souls, señaló que la colocación de los sistemas flotantes ha reducido los taponamientos en la presa, lo que a su vez evita desbordamientos durante la época de lluvia. En tanto, Eduardo Solano coordina con la alcaldía el proyecto Héroes Circulares para fomentar la educación ambiental desde casa y contrarrestar el tiradero de desechos.
Vecinos como Estela Vázquez y Leopoldo Álvarez se han sumado a la iniciativa, pues aseguraron que han tomado conciencia del cuidado que requieren las áreas naturales y han sembrado plantas para transformar el paisaje: “Sembramos lo que es chayote, calabaza y maíz… ya hay animalitos, más flores y huele más a naturaleza”, algo que, aseguran, mejora su calidad de vida.
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