Prevé la Canirac un complicado fin de año para la industria restaurantera

Rebeca Marín

Aunque las festividades por el Día de Muertos dan un respiro a la economía, los restauranteros trabajan con “pronóstico reservado”, por lo que muy seguramente los compromisos de fin de año con sus trabajadores tendrán que pagarlos en parcialidades, lamentó el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) en Quintana Roo, José Julio Villarreal Zapata.

El dirigente empresarial comentó que para estas fiestas del Día de Muertos, a finales de octubre y principios de noviembre, todos los negocios de venta de comida se preparan con platillos especiales, buscando cómo ofrecer ofertas, porque el panorama económico es complicado.

Sostuvo que los últimos meses han sido muy duros, e incluso noviembre sigue siendo bastante difícil, y la mayoría de los restaurantes en el estado trabaja en números rojos, pero “la industria restaurantera siempre es muy resiliente, muy entrona”.

Dijo esperar que en diciembre haya un respiro porque habrá más afluencia de gente, empieza la entrega de aguinaldos, comienzan las posadas y eso ayuda un poco a retomar la economía en todos los restaurantes.

Sin embargo muchos patrones, no exclusivamente de la industria restaurantera, tal vez no logren pagar aguinaldos completos, es decir, deberán negociar con sus empleados para pagarles en partes, advirtió.

Acotó que la misma situación se percibe a nivel nacional, si bien su gremio trabaja de la mano con autoridades y otros empresarios, haciendo alianzas y buscando la manera de salir adelante.

Villarreal Zapata expuso que los restauranteros ya buscan créditos para amortiguar sus gastos, la tasa de interés está subiendo y sería un momento oportuno para acudir a la Secretaría de Economía y a Nacional Financiera, aunque no son flexibles al otorgar apoyos.

Calculó que a la fecha han cerrado en la entidad casi 40 restaurantes, con la pérdida de unas 500 fuentes de trabajo, y a fin de año la cifra habrá llegado a hasta a 55 establecimientos fuera de operación, principalmente en el municipio de Tulum, donde se han resentido mayormente la caída del turismo. Los restauranteros de Benito Juárez (Cancún), dijo, han optado por alternativas como buscar locales más pequeños porque entre más sillas se tiene más se complica llenar un restaurante.

A este panorama se suma el inicio del próximo año, al entrar en vigor de una reducción de la jornada laboral, al igual que un aumento esperado del salario mínimo que también subirá las cuotas patronales al Instituto Mexicano del Seguro Social y al Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), entre otros gastos que auguran un año fiscalmente muy embrollado.

Indicó que durante casi todo 2026, Quintana Roo se mantuvo en los niveles más altos de inflación, y lo que pega más duro es la inflación subyacente, es decir, incrementos a productos que no se contemplan dentro de la canasta básica, lo cual ha llevado a tener muchos problemas en las cadenas de distribución.

En este contexto citó los paros recientes de los transportistas de carga, que encarecen el precio del transporte, sobre todo porque en el sureste en general y en el sur de Quintana Roo en específico, el 90 por ciento de los insumos vienen del centro del país, y las movilizaciones afectan los costos de productos, que al final se trasladan al consumidor final.

Julio Villarreal opinó que como empresarios, los integrantes de la Canirac deben prever que les puede ir bien o mal, “por ello siempre hay que tener un escenario esperado, el plan A, B y C” para poder enfrentar cualquier situación imprevista.



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