Catrina gigante de 33 metros rompe récord Guinness y transforma el Zócalo de CDMX en un espectáculo de Día d e Muertos

Alberto Moreno

Ciudad de México.— El corazón de la capital mexicana se convirtió en un escenario monumental dedicado a la memoria, el arte y las tradiciones. Una Catrina de más de 33 metros de altura, reconocida por Guinness World Records como la más alta del mundo, se convirtió en la protagonista de la ofrenda de Día de Muertos inaugurada por la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, durante una ceremonia que también marcó el encendido de la iluminación especial en los edificios del Zócalo.

La Plaza de la Constitución adquirió una nueva imagen con la instalación de figuras artísticas de ajolotes, composiciones florales y estructuras luminosas que recuperan algunos de los símbolos más representativos de esta celebración mexicana.

La figura central de la exposición obtuvo el reconocimiento internacional de Guinness World Records, bajo su distintivo Officially Amazing, al superar los 33 metros de altura y establecer una nueva marca para una representación monumental de la Catrina.

Más allá de sus dimensiones, la instalación busca convertirse en un punto de encuentro para habitantes y turistas que durante esta temporada recorren el Centro Histórico para participar en las actividades culturales organizadas con motivo del Día de Muertos.

Durante la inauguración, Clara Brugada invitó a las familias capitalinas y a los visitantes nacionales y extranjeros a conocer la ofrenda, disfrutar de las decoraciones y participar en las celebraciones que se desarrollan en diferentes espacios públicos de la ciudad.

La mandataria destacó que esta festividad permite mantener presentes a quienes han fallecido mediante expresiones colectivas que reúnen recuerdos familiares, creencias populares y manifestaciones artísticas transmitidas de generación en generación.

Uno de los elementos más significativos de la ofrenda es su inspiración en la Catrina Garbancera, personaje creado por el grabador mexicano José Guadalupe Posada y que posteriormente adquirió una nueva dimensión cultural gracias a Diego Rivera.

La figura alcanzó gran reconocimiento a través del mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, donde Rivera la incorporó como parte de una representación de la historia y la sociedad mexicana.

Durante su intervención, Brugada recuperó el sentido crítico que dio origen al personaje, relacionado con la vanidad, las apariencias y las diferencias sociales que históricamente han marcado la vida del país.

La jefa de Gobierno señaló que la Catrina representa una reflexión sobre la igualdad humana, al recordar que la posición económica, los títulos y los privilegios pierden significado frente a la muerte.

“En este país nadie tiene que ser más que nadie”, expresó la mandataria al destacar el mensaje social que, a su juicio, conserva esta figura dentro de la cultura popular.

La monumental instalación retoma ese simbolismo y lo presenta mediante una obra de gran formato que combina tradición, creatividad y trabajo artesanal.

La Catrina fue elaborada por el Taller de Arte Chibalba, dirigido por Carlos Camilo Báez, cuyo trabajo fue reconocido durante la ceremonia por contribuir a la creación de uno de los principales atractivos de la temporada en la capital.

De manera paralela, los edificios que rodean la Plaza de la Constitución fueron iluminados con composiciones artísticas alusivas al Día de Muertos, transformando sus fachadas en parte del recorrido visual que acompaña la ofrenda.

Las estructuras luminosas incorporan catrinas con tocados florales, abanicos, veladoras, calaveras de azúcar, colibríes y flores de cempasúchil, elementos que forman parte de la iconografía tradicional de estas fechas.

La combinación de luces, figuras y decoraciones permite que el Zócalo ofrezca una experiencia distinta durante las horas nocturnas, cuando las fachadas iluminadas se integran con el ambiente festivo del Centro Histórico.

Para hacer posible este montaje participaron más de 100 trabajadoras y trabajadores de la Secretaría de Obras y Servicios de la Ciudad de México, quienes realizaron tareas de diseño, dibujo, soldadura, ensamblaje e instalación de las estructuras.

Brugada reconoció el trabajo del personal responsable de transformar los proyectos artísticos en piezas monumentales capaces de integrarse a los edificios y espacios públicos de la plaza principal del país.

Otro de los componentes destacados durante la inauguración fue la participación de las comunidades rurales de la Ciudad de México en la producción de flores de cempasúchil, uno de los símbolos más reconocibles del Día de Muertos.

La mandataria informó que durante este año se sembraron 10 millones de plantas de cempasúchil en territorio capitalino, una producción vinculada con las actividades agrícolas del suelo de conservación.

Reconoció especialmente a las campesinas, campesinos y productores que mantienen viva esta actividad y permiten que las flores lleguen a mercados, hogares, altares y espacios públicos durante la temporada.

El cempasúchil ocupa un lugar central en las ofrendas tradicionales debido a su color y aroma, asociados culturalmente con los caminos simbólicos que guían a las almas de los difuntos hacia los lugares donde sus familias los recuerdan.

Su presencia en el Zócalo también representa un vínculo entre la vida rural y urbana de la capital, al integrar el trabajo agrícola de las comunidades productoras con una de las celebraciones culturales más concurridas del año.

La ofrenda monumental y la iluminación especial forman parte de las actividades que el Gobierno de la Ciudad de México organiza para preservar y difundir las tradiciones de Día de Muertos mediante propuestas artísticas abiertas a la población.

Además de su dimensión cultural, estas instalaciones se suman a los atractivos del Centro Histórico durante una temporada que convoca a numerosos visitantes interesados en conocer las expresiones mexicanas relacionadas con la memoria y el recuerdo de los seres queridos.

La presencia de una Catrina reconocida internacionalmente por sus dimensiones coloca a la Plaza de la Constitución como uno de los escenarios más representativos de las celebraciones de este año.

Sin embargo, el significado de la exposición va más allá del récord mundial: recupera una figura surgida de la crítica social, reconoce el trabajo de artistas y productores locales y convierte el espacio público en un lugar de encuentro alrededor de una tradición compartida.

Con el encendido de las fachadas y la inauguración de la ofrenda, el Zócalo capitalino presenta una celebración en la que convergen historia, arte popular, identidad y memoria colectiva, mientras una Catrina de más de 33 metros se levanta como símbolo de una de las tradiciones más emblemáticas de México.



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