Sheinbaum propone llevar los restos de Cuauhtémoc Cárdenas a la Rotonda de las Personas Ilustres durante emoti vo homenaje en Bellas Artes

Alberto Moreno

Ciudad de México-. En medio de una ceremonia marcada por la solemnidad, la música tradicional de Michoacán y el reconocimiento de distintas generaciones de la vida política nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo planteó que los restos de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano sean trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres, como homenaje permanente a quien desempeñó un papel fundamental en la transformación democrática de México.

La propuesta fue presentada durante la despedida de cuerpo presente realizada en el Palacio de Bellas Artes, donde familiares, autoridades federales, representantes políticos y ciudadanos se reunieron para rendir tributo al ingeniero, tres veces candidato a la Presidencia de la República, fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y primer jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal elegido mediante el voto popular.

Ante el féretro, la mandataria federal reveló que había planteado la iniciativa a la Secretaría de Gobernación y explicó que su eventual realización dependerá tanto de los procedimientos institucionales correspondientes como de la autorización de la familia.

“Le propuse ayer mismo a la Secretaria de Gobernación, tiene que pasar por un comité y una evaluación, pero si lo permite la familia, quisiéramos llevarlo a la Rotonda de las Personas Ilustres, al valiente Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano”, expresó Sheinbaum al concluir su intervención.

El anuncio constituyó uno de los momentos centrales de la ceremonia, al abrir la posibilidad de que Cárdenas reciba un reconocimiento reservado para personalidades cuya trayectoria ha dejado una huella significativa en la historia nacional.

Sin embargo, la presidenta dejó claro que se trata de una propuesta y no de una decisión definitiva, debido a que deberá someterse a la valoración de las instancias competentes y contar con el consentimiento de sus familiares.

El homenaje se desarrolló en el Palacio de Bellas Artes, uno de los recintos culturales más emblemáticos del país, que ha sido escenario de despedidas a figuras destacadas de la cultura, las artes y la vida pública mexicana.

El féretro de Cárdenas Solórzano ingresó al vestíbulo principal alrededor de las 13:40 horas, entre aplausos de los asistentes. Fue colocado sobre una alfombra roja, acompañado por arreglos de alcatraces blancos y un retrato de gran formato en el que aparecía sonriente.

La escena estuvo acompañada por sones purépechas, una expresión musical vinculada con las raíces michoacanas de la familia Cárdenas y con la identidad cultural de la región donde el ingeniero desarrolló una parte importante de su trayectoria política.

Sus hijos, Lázaro, Cuauhtémoc y Camila Cárdenas Batel, participaron en los primeros momentos de la ceremonia y encabezaron la guardia de honor junto al ataúd, sobre el cual fueron colocadas banderas nacionales.

La presencia de los familiares dio un carácter íntimo a una despedida que, al mismo tiempo, adquirió dimensión nacional por la relevancia histórica del personaje homenajeado.

A la ceremonia asistió la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, quien llegó antes que la presidenta de la República y participó en el reconocimiento al dirigente que abrió una nueva etapa política en la capital del país.

También acudieron la fiscal general de la República, Ernestina Godoy; el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, así como integrantes del Gobierno federal y representantes de distintas corrientes políticas.

Entre quienes participaron en las guardias de honor estuvieron Jesús Ramírez Cuevas, jefe de asesores de la Presidencia, y Alicia Bárcena Ibarra, secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

En el exterior del recinto, decenas de ciudadanos esperaban la oportunidad de ingresar para despedirse del dirigente, cuya trayectoria estuvo estrechamente relacionada con los movimientos sociales y las demandas de apertura democrática de finales del siglo XX.

Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano ocupó un lugar central en la historia política contemporánea al encabezar, en 1988, una candidatura presidencial que reunió a diversas fuerzas opositoras al entonces predominante Partido Revolucionario Institucional.

Aquella elección, marcada por profundas controversias y denuncias de irregularidades, se convirtió en un episodio decisivo para la reorganización de la oposición y el impulso de nuevas exigencias de transparencia electoral.

Un año después, Cárdenas participó en la fundación del PRD, organización que durante décadas desempeñó un papel importante en la competencia política y en la construcción de alternativas al sistema de partido hegemónico.

Su victoria en la elección para jefe de Gobierno del Distrito Federal, en 1997, representó otro momento histórico, al convertirse en el primer gobernante de la capital elegido directamente por la ciudadanía.

Ese triunfo abrió una etapa de alternancia política en la Ciudad de México y consolidó al ingeniero como una de las figuras más representativas de la izquierda democrática del país.

Su trayectoria también estuvo marcada por la defensa de la soberanía nacional y de los recursos energéticos, principios relacionados con el legado de su padre, el expresidente Lázaro Cárdenas del Río, responsable de la expropiación petrolera de 1938.

A lo largo de su vida pública, el ingeniero mantuvo posiciones propias y expresó diferencias con diversos dirigentes y organizaciones políticas, incluso con algunos de los movimientos que surgieron de las luchas democráticas que ayudó a impulsar.

Esa independencia política formó parte de la imagen de congruencia que distintas personalidades destacaron durante las ceremonias realizadas tras su fallecimiento.

La propuesta de trasladar sus restos a la Rotonda de las Personas Ilustres busca reconocer precisamente esa contribución histórica, más allá de las diferencias partidistas que caracterizaron distintas etapas de su carrera.

Ubicada en el Panteón Civil de Dolores, en la Ciudad de México, la Rotonda constituye un espacio de homenaje nacional destinado a preservar la memoria de personajes destacados por sus aportaciones a la sociedad mexicana.

De concretarse la iniciativa presidencial, el traslado tendría un significado simbólico relacionado con el reconocimiento del Estado mexicano a uno de los protagonistas de la apertura democrática del país.

Por ahora, el procedimiento permanece sujeto a evaluación institucional y a la voluntad de la familia Cárdenas Batel, cuya decisión será fundamental para determinar el destino final de los restos.

La ceremonia en Bellas Artes permitió recordar las distintas dimensiones de la vida del ingeniero: su papel como dirigente político, su participación en la construcción de instituciones democráticas, su vínculo con Michoacán y su historia familiar.

Entre las flores blancas, las notas de la música purépecha y las guardias de honor, la despedida reunió expresiones de respeto hacia una figura que atravesó varias etapas decisivas de la historia mexicana.

Cuauhtémoc Cárdenas no llegó a ocupar la Presidencia de la República, pese a haberla disputado en tres ocasiones, pero su participación política contribuyó a modificar las condiciones de competencia electoral y a ampliar los espacios de representación de la oposición.

El homenaje de Estado y la propuesta de llevar sus restos a la Rotonda de las Personas Ilustres reflejan el reconocimiento a esa trayectoria, cuyo impacto se extiende más allá de las organizaciones partidistas que encabezó.

La despedida en el Palacio de Bellas Artes dejó así una imagen cargada de simbolismo: la Bandera Nacional sobre el féretro, la música de sus raíces michoacanas y una propuesta presidencial para incorporar su memoria a uno de los espacios de reconocimiento histórico más importantes del país.



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