Rebeca Marín
El plantón y movilizaciones de maestras y maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) han provocado caos, pérdidas económicas y afectaciones a cientos de negocios en el Centro Histórico, pero en calles como Belisario Domínguez, República de Cuba, Palma y República de Brasil vecinos y ambulantes han encontrado un motivo de oportunidad para ofrecer sus mercancías y servicio de baños y regaderas, principalmente con tarifas de entre 30 y 50 pesos.
Estos servicios operan bastante bien, ya que los integrantes de la CNTE ubican los inmuebles donde pueden solucionar sus necesidades, cuya mayor demanda tienen que ver con la higiene, la cual dejó de ser un problema en los plantones y movilizaciones, gracias a la llamada “iniciativa de barrio”, en la que se ofrecen los servicios de baños públicos y regaderas.
Así, en el barrio del Centro Histórico, abundan los letreros de “baños públicos”, situación que no se encuentra en otros lados.
De este modo, vendedores ambulantes y habitantes de las vecindades locales han transformado la falta de infraestructura sanitaria en una oportunidad de negocio ante la prolongada estancia de los contingentes magisteriales.
Esta red de servicios comunitarios ha sido completamente asimilada por los docentes en protesta, quienes ya tienen plenamente identificados los domicilios y acceden a ellos de manera cotidiana. Con ello, las complicaciones asociadas a la higiene personal y las necesidades básicas han dejado de ser un factor crítico para la permanencia del plantón.
Contraste de zonas: este fenómeno comercial y de asistencia se concentra exclusivamente en el sector conocido popularmente como el “lado barrio” del Centro Histórico.
Restricciones comerciales: por el contrario, en los corredores turísticos y de mayor plusvalía de la zona centro, la disponibilidad de estos servicios es nula, predominando en los establecimientos los letreros con la leyenda “No hay baños públicos”.
La iniciativa vecinal no solo mitiga una de las principales carencias logísticas de las movilizaciones masivas, sino que ha permitido a las familias de las vecindades del primer cuadro captar ingresos directos ante la parálisis comercial que afecta a otros sectores del centro de la capital.
Así que, mientras para unos el plantón representa todo una tragedia porque les significa pérdidas económicas y afectaciones de movilidad, para otros es simplemente, la oportunidad ideal de ganar dinero, ofreciendo servicios que son primordiales y que los integrantes de la CNTE no escatiman en pagarlos sencillamente, porque la higiene es un asunto de primera necesidad.
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