La CDMX tiene más de 1,300 inmuebles vulnerables

Rebeca Marín

En la Ciudad de México más de 1,300 inmuebles presentan hoy algún nivel de vulnerabilidad estructural. La concentración del riesgo no es homogénea: la alcaldía Cuauhtémoc encabeza la lista con 430 casos, seguida por Iztapalapa, con 186, de acuerdo con el Instituto para la Seguridad de las Construcciones (ISC-CDMX).

Estas cifras reflejan un riesgo que va más allá de la infraestructura: ponen en juego el patrimonio, la seguridad y el bienestar de miles de personas.

Por ello, la responsabilidad social en la construcción implica reconocer que un inmueble no es solo concreto y acero, sino un refugio para las familias, un espacio de trabajo y un punto de encuentro para las personas.

Ricardo Rojas, Gerente de Marketing de Imperquimia, manifestó que el patrimonio más valioso de muchas familias y empresas suele ser su inmueble.

Pero invertir en mantenimiento preventivo no solo protege la construcción y su valor; también salvaguarda vidas y preserva la continuidad de los espacios donde transcurre la vida social de nuestra ciudad”, señala el documento Sostenibilidad y resiliencia: un enfoque compartido.

Además del impacto en la seguridad, el mantenimiento preventivo también representa una estrategia de sostenibilidad urbana.

Ante las proyecciones de la ONU-Habitat, que estiman que el 68% de la población mundial vivirá en ciudades para 2050, el mantenimiento preventivo cobra una nueva dimensión ética.

Preservar la infraestructura existente evita el desperdicio de recursos, reduce la huella de carbono derivada de demoliciones y fomenta la creación de ciudades más resilientes ante el cambio climático.

Durante la temporada de lluvias, los especialistas recomiendan revisar periódicamente sus inmuebles para detectar manchas de humedad o desprendimiento de pintura en techos y paredes.

Identificar la presencia de salitre y moho, indicadores de humedad persistente que puede acelerar el deterioro del acero de refuerzo (corrosión).

Observar si existen grietas o fisuras diagonales (45°) en muros o elementos estructurales, las cuales requieran una evaluación técnica inmediata.

“La infraestructura más segura y valiosa es la que se cuida antes de que aparezcan los problemas.

Es fundamental promover el mantenimiento preventivo para evitar sobrecostos por la necesidad de acciones correctivas. Proteger el patrimonio es un compromiso compartido entre propietarios, desarrolladores y administradores de inmuebles”, indicó Ricardo Rojas.

En México solemos asociar el riesgo estructural con eventos drásticos como sismos o tormentas. Sin embargo, los especialistas coinciden en que el deterioro de un inmueble rara vez comienza así.

Se gesta en silencio, a través de una filtración no atendida, humedad acumulada o la falta de mantenimiento básico. Aunque estos problemas parecen menores, con el tiempo pueden comprometer la seguridad, el patrimonio y la vida útil de las construcciones.

Detectar oportunamente los primeros signos de deterioro no sólo evita reparaciones costosas, también protege el patrimonio de las familias, prolonga la vida útil de las edificaciones y contribuye a mantener ciudades más seguras y resilientes.

La prevención sigue siendo la inversión más rentable cuando se trata de cuidar la infraestructura y a las personas que la habitan, finalizó.



Categorías:Nacional

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