Alberto Moreno
Valle de México-. A seis décadas de la primera aplicación del Plan DN-III-E, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y la gobernadora Delfina Gómez Álvarez encabezaron una jornada de reconocimiento a las Fuerzas Armadas por su participación en labores de rescate, asistencia humanitaria y recuperación de comunidades afectadas por desastres naturales y otras emergencias.
La ceremonia conmemorativa se desarrolló en la Primera Zona Aérea Militar, ubicada en las instalaciones del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), donde autoridades federales y estatales destacaron la importancia de este mecanismo de respuesta ante contingencias que ponen en riesgo la vida y el patrimonio de la población.
Durante el encuentro, Sheinbaum reconoció la labor de los integrantes del Ejército Mexicano que participan en operaciones de auxilio, especialmente en situaciones donde las condiciones del terreno, los daños a la infraestructura y la magnitud de los fenómenos naturales dificultan la llegada de asistencia a las comunidades.
La mandataria federal destacó que la intervención del personal militar no se limita a las tareas de rescate, sino que también comprende la distribución de alimentos, el retiro de escombros, la apertura de caminos y el apoyo a familias que han perdido sus viviendas o sus medios de subsistencia.
“Gracias por llevar alimentos, por abrir caminos, por retirar escombros y por tomar una pala para ayudar a reconstruir lo que se ha perdido”, expresó la presidenta al reconocer el compromiso de quienes participan en estas operaciones.
Como ejemplo de esa labor, recordó la movilización de efectivos militares durante las lluvias registradas el año pasado en Veracruz, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí e Hidalgo, donde se desarrollaron acciones para rescatar personas, trasladar suministros y contribuir a la recuperación de caminos y viviendas dañadas.
La presencia de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez en la conmemoración reflejó la participación del Estado de México en las actividades nacionales dedicadas a reconocer seis décadas de asistencia militar a la población civil.
El Plan DN-III-E es uno de los instrumentos operativos de la Secretaría de la Defensa Nacional para intervenir ante desastres y emergencias de gran magnitud, mediante el despliegue de personal, vehículos, equipo especializado y recursos destinados a proteger a las personas.
Su origen se remonta a octubre de 1966, cuando fue aplicado por primera vez para atender las consecuencias de las inundaciones provocadas por los ríos Pánuco y Tamesí, que afectaron regiones de Tamaulipas y Veracruz.
Desde entonces, el mecanismo ha evolucionado para responder a distintos tipos de contingencias, desde fenómenos meteorológicos y movimientos sísmicos hasta emergencias sanitarias que requieren la movilización de recursos extraordinarios.
Durante la ceremonia, el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, informó que el Plan DN-III-E ha sido desplegado en más de 87 mil eventos dentro del territorio mexicano, cifra que refleja la amplitud de las operaciones desarrolladas a lo largo de seis décadas.
De acuerdo con el funcionario federal, las intervenciones han incluido la atención de inundaciones, sismos, pandemias y otros acontecimientos que han requerido asistencia inmediata a comunidades en situación de riesgo.
Trevilla Trejo también destacó que la experiencia adquirida por las Fuerzas Armadas ha permitido extender su participación a operaciones internacionales de ayuda humanitaria.
Según las cifras presentadas, México ha intervenido mediante este mecanismo en 99 misiones de asistencia en 30 países, entre ellos Estados Unidos y Venezuela, como parte de los esfuerzos de cooperación frente a situaciones de emergencia.
Estas operaciones muestran que la respuesta ante desastres requiere capacidades logísticas que van más allá del despliegue de personal, debido a la necesidad de transportar suministros, establecer rutas de acceso y coordinar recursos en territorios afectados.
En México, la aplicación del Plan DN-III-E contempla distintas fases de actuación, que incluyen medidas preventivas, atención inmediata a la población y apoyo en la recuperación de las zonas dañadas.
Entre las actividades que pueden desarrollarse se encuentran la evacuación de habitantes, la búsqueda y rescate de personas, la instalación de albergues temporales, el suministro de alimentos y agua potable, así como la rehabilitación de vías de comunicación.
Estas tareas adquieren especial importancia cuando una contingencia supera la capacidad de respuesta inicial de las autoridades locales y se requiere la intervención coordinada de instituciones federales, estatales y municipales.
Como parte del programa conmemorativo, Sheinbaum, Delfina Gómez y las autoridades participantes recorrieron el Centro Estratégico Militar de Acopio (CEMA), una instalación destinada al almacenamiento, organización y distribución de suministros de ayuda humanitaria.
El centro cumple una función logística en la preparación y movilización de recursos que pueden enviarse a diferentes regiones del país cuando se presentan desastres naturales u otras situaciones extraordinarias.
Durante la visita, las autoridades conocieron aspectos de la infraestructura utilizada para mantener disponibles los insumos que requieren las operaciones de auxilio.
También abordaron un vehículo táctico Humvee, unidad empleada por el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional en tareas de transporte y apoyo en zonas donde las condiciones del terreno dificultan el desplazamiento de vehículos convencionales.
Este tipo de equipamiento forma parte de los recursos que pueden utilizarse para trasladar personal y materiales durante las intervenciones de emergencia, particularmente en lugares con caminos dañados o accesos limitados.
La conmemoración realizada en el AIFA permitió reconocer tanto la dimensión humana como la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas en la atención de desastres.
A lo largo de seis décadas, el Plan DN-III-E se ha convertido en uno de los mecanismos más reconocidos de asistencia a la población, debido a su presencia en numerosos episodios que han afectado a distintas regiones del territorio nacional.
Para el Estado de México, la coordinación con las instituciones federales resulta especialmente relevante por las características de su territorio, donde existen zonas densamente pobladas, regiones montañosas y comunidades expuestas a inundaciones, deslaves y otros fenómenos naturales.
La capacidad de anticipación, la preparación de los cuerpos de emergencia y la disponibilidad de recursos especializados son factores fundamentales para reducir riesgos y atender oportunamente a las familias afectadas.
En este contexto, la participación de las Fuerzas Armadas representa un componente de los sistemas de respuesta, que deben operar de manera coordinada con Protección Civil y las autoridades responsables de la seguridad y asistencia a la población.
El aniversario también constituye una oportunidad para revisar los desafíos que enfrenta el país ante fenómenos naturales cada vez más complejos y la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención y recuperación.
Con más de 87 mil intervenciones nacionales y 99 misiones internacionales reportadas por la Secretaría de la Defensa Nacional, el Plan DN-III-E llega a su sexagésimo aniversario como un instrumento de asistencia humanitaria cuya continuidad depende de la preparación operativa, la coordinación institucional y la capacidad de responder a las necesidades de las comunidades.
La ceremonia encabezada por Claudia Sheinbaum, con la participación de Delfina Gómez, concluyó como un reconocimiento a las generaciones de personal militar que han intervenido en situaciones de emergencia, así como a la importancia de mantener una respuesta organizada para proteger la vida de la población cuando ocurren desastres.
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